El predio del Centro de Empleados de Comercio ubicado en la zona de Las Jarillas, también se vio afectado por el fuego. Todo el entorno natural circundante fue destruido por las llamas, pero sin dañar la infraestructura del predio.

Para Carlos Orso, secretario General del gremio, la experiencia fue “de terror”.

“Cuando llegaron las llamas, la atura era de entre 9 y 11 metros. Se siente como se queman los arboles, cómo crujen. Se escuchaba el griterío de los bomberos cuando tenían el fuego encima, a escasos metros. Nunca había vivido una cosa semejante. Fue de terror. En un momento te sentías envuelto por todas las llamas. La altura del fuego era impresionante y todo duró entre cinco y diez minutos y no quedó nada en la parte del fondo del predio”, expresó.

El dirigente detalló que el predio está preparado para atender situaciones de incendios forestales. Sí tuvieron problemas con la energía eléctrica, que se había cortado por prevención. Esto impidió poder encender as bombas para lograr extraer mayor cantidad de agua. Ora también destacó el trabajo de Ángel Rubén Albornoz, integrante de la comisión directiva que también es bombero. “No hubo daños materiales pero sí estamos dolidos por la masacre natural en todo el lugar que afectó al monte nativo virgen que tanto cuidábamos”, subrayó.  

Nota correspondiente a la edición n° 557 del periódico La Jornada, del 30 de setiembre de 2020.

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