Las consecuencias del cólera en Buenos Aires a fines del siglo XIX evidenciaron la necesidad de avanzar en la prestación de los servicios de saneamiento. El 15 de mayo de 1874 se colocó la piedra fundamental de lo que sería la Planta de Purificación y Potabilizadora de Recoleta en Buenos Aires, hecho que constituye el primer antecedente en materia de obras de saneamiento en la argentina. En 1947 Juan Domingo Perón firmó un decreto por el que instituyó el 15 de mayo como el día del trabajador sanitarista, en conmemoración de aquel evento de 1874.

Reivindicando esa fecha, el Sindicato del Personal de Obras Sanitarias (SIPOS) realizó un conversatorio virtual en el que se abordaron los principales desafíos para el sector en el marco de la pandemia. El panel contó con las intervenciones de Luis Bazán (sociológico y exsecretario general del SIPOS), Fernanda Eguiguren (coordinadora de Relaciones Institucionales de la Coopi y secretaria del Interior del gremio), Martín Fernández (trabajador de Aguas Cordobesas y vocal titular del gremio) y Gustavo Valdez (actual secretario General del SIPOS).

“Hoy enfrentamos una pandemia que pone nuevamente en relieve la importancia del acceso al agua potable y el tratamiento de efluentes, obligando a mirar el estado en que se encuentra en nuestro país el sistema de agua y saneamiento, sus obras y redes, como así también el valor de la tarea que cumple el trabajador sanitarista”, destacaron desde el gremio.

En dialogo con VillaNos Radio, Valdez sostuvo que  la fecha sirve para reivindicar que los servicios de agua y saneamiento no deben ser manejados bajo lógicas de lucro, ponderando también el trabajo de las cooperativas.

“Hay que repensar los servicios desde la perspectiva de la autogestión y del cooperativismo. Hay que preguntarse sobre cómo se están haciendo las cosas, por lo menos en la provincia de Córdoba, donde gran parte de los servicios son prestados por cooperativas. Sin embargo las políticas públicas no parecen tomar debida nota de esto”, dijo.

Durante el encuentro, Luis Bazán remarcó que el contexto de pandemia habilita la discusión sobre en manos de quien y bajo qué lógicas deben prestarse los servicios de saneamiento. “Es momento de revisar las políticas que impuso el neoliberalismo y que instalaron la idea de que el agua y los servicios de saneamiento son una mercancía más y que llegaron, incluso a la desobligación del Estado de esta función esencial para la vida”, expresó.  

Por su parte, Eguiguren remarcó que para que los servicios de saneamiento no sean manejados bajo lógicas mercantiles es “necesario dar batalla”. “Podemos aprovechar esta circunstancia para dar las discusiones fundamentales sobre qué tipo de Estado  queremos, que tipo de organizaciones gremiales y que trabajadores sanitarios queremos”, afirmó.

En el encuentro se recordó, además, a Pablo Alberto Balustra, María Cristina Mongiano, Wenceslao Vera, Raúl Peressini, Pablo Rodríguez y Horacio Canelo, desaparecidos en la última dictadura cívico militar.

Nota correspondiente a la edición n° 553 del periódico La Jornada, del 27 de mayo de 2020.

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