Por Prof. Jorge Etchevarne

Se cumplen 110 años desde que comenzó a circular la mensajería entre Tanti y la ciudad de Córdoba, con parada intermedia en San Roque, hoy Villa Carlos Paz.

Fue, ni más ni menos, el primer transporte público colectivo que hubo entre la villa serrana y la Capital provincial, y que prestó servicio de manera regular y continua.

Para comprender la importancia que tuvo  este hecho, conviene echar una mirada a la población de Tanti en la época a la cual nos estamos refiriendo.

Hasta finales del siglo XIX, Tanti Cuchi, –su nombre original– era un abigarrado caserío levantado en torno a la capilla consagrada a la Virgen del Rosario, habilitada al culto en 1848.

Tenía una impronta netamente rural., donde la ganadería rústica y algunas explotaciones mineras constituían las únicas actividades económicas de la población.

Pero todo comenzó a cambiar a partir de la construcción del dique San Roque (1890), y el tendido de las vías del Ferrocarril de Córdoba al Noroeste Argentino (FCCNA) entre Córdoba y Cruz  del Eje (1892).

La nueva línea ferroviaria enhebró una serie de villorrios a lo largo del valle de Punilla, los que, en poco tiempo, se desarrollaron cono estaciones sanitarias y puntos veraniegos de dinámico crecimiento.

Quien hubiera visitado estas poblaciones antes de la construcción del dique San Roque, luego de recorrer un largo y fatigoso camino desde la ciudad, se sorprendía ahora del cambio experimentado en tan poco tiempo.

Pero Tanti, al quedar marginada del trazado fue una de las localidades más afectadas por la ausencia de trenes; y si bien la empresa ferroviaria tenía previsto extender un ramal hasta ella, en 1891 desistió de construirlo.

Aunque Tanti se encontraba cerca del camino nacional a San Juan –camino que por cierto no pasaba de ser una desdibujada huella–, solo contaba con precarios medios de comunicación.

Aún así, no eran pocos los atrevidos turistas que deseaban conocer este bello pueblito enclavado al pié de las Sierras Grandes, bendecido por arroyos cristalinos, cascadas y hermosos paisajes.

La creciente demanda de alojamiento dio origen a los primeros hospedajes, a la vez que personas adineradas de la Capital construyeron residencias veraniegas a lo largo del arroyo que la cruza, configurando una hermosa villa serrana.

En la magnífica obra “Geografía de la Provincia de Córdoba” de los autores Manuel Rio y Luis Achával, editada en 1905, se la describe en los siguientes términos:

Tanti (400 habitantes) Edificada a lo largo del arroyo del mismo nombre, sobre los faldeos orientales de la Sierra Grande, a 18 kms al oeste de Santa María, con la cual está unida por una línea de mensajería. Renombrada estación sanitaria y veraniega, En sus alrededores encuéntrase parajes deliciosos, como la cascada de chorrillos. Hay en Tanti varias casas de huéspedes ($2 por día) capilla, escuela y correo.”

Quienes querían llegar hasta ella, debían subir al tren en Alta Córdoba y descender en la estación Santa María (hoy Bialet Masse). Allí los esperaba un lugareño con un coche ligero que ponía a disposición de los viajeros para recorrer los pedregosos kilómetros hasta la villa serrana.

Una opción era la de contratar en la puerta de la iglesia de Santo Domingo un coche de alquiler que hacía viajes entre Córdoba y localidades del sur de Punilla.

Para llegar a Tanti debía recorrerse el camino nacional a Cosquín que rodeaba el lago San Roque, hasta Los Puentes –hoy Villa Carlos Paz–, seguir por el camino a Río Yuspe, vadear el arroyo Los Chorrillos en el paraje Cabalango, y desde allí alcanzar su destino.

Durante los meses de verano este  recorrido estaba condicionado a las crecientes de los cursos de agua que debían cruzarse.

Seguramente algunos lectores se preguntarán ¿por qué desde Los Puentes no se continuaba por el camino a Cosquín, cruzar Los Chorrillos por el “puente negro”, y tomar el desvío a Tanto en la actual bifurcación de la vieja ruta nacional 20 (actual provincial 28) y la nacional 38?

Pues porque dicha sección no se concluyó hasta 1910, según se explicará más adelante.

A los coches con caballos que prestaban este servicio de transporte se los denominó “mensajerías”, y así aparecen mencionados en textos y documentos de la época.

Sin embargo, no debe confundirse estos servicios particulares con las mensajerías oficialmente registradas como tales.

Aquí resulta conveniente hacer un paréntesis en esta crónica para explicar, a grandes rasgos y por si hiciera falta, qué eran las “mensajerías”, tema interesante aunque poco divulgado.

LAS MENSAJERÍAS, SUS ANTECEDENTES

Las mensajerías –“las que llevan mensajes”– son tan antiguas como la historia misma de nuestro país, siendo protagonistas de su expansión  y desarrollo.

Tuvieron su origen en los correos a caballo y galeras que recorrieron los extensos caminos reales durante la etapa colonial, poniendo en comunicación las ciudades virreinales.

Luego de la independencia, sobrevino el período de fragmentación política que duró más de treinta años. Durante ese tiempo las mensajería prácticamente desaparecieron o quedaron confinadas  a territorios específicos.

Fue recién después de la caída de Juan Manuel de Rosas, punto de inflexión en el devenir histórico, cuando las mensajería resurgieron, esta vez para enlazar las ciudades de la Confederación Argentina.

Nació así la compañía “Mensagerías Argentinas Nacionales”  de los empresarios Rusiñol y Fillol, cuyo contrato celebrado con el gobierno nacional se aprobó en Paraná el 8 de junio de 1854.

A las líneas de mensajerías se las denominó “carreras”, término que se extendió a las líneas de navegación. La primera carrera de mensajería concesionada fue entre Rosario y Córdoba.

La Provincia de Buenos Aires, que en esos años no integraba la Confederación, tuvo sus propias mensajerías que enlazaban los pueblos de la campaña.

A partir de la unificación política y la federalización de Buenos Aires, comenzaron a multiplicarse los emprendimientos orientados al transporte interprovincial y regional.

Según lo relatado, podemos definir a las mensajerías como un servicio público concesionado por el Estado, cuya función era la de llevar el correo oficial (franqueado) y además, estaban habilitados para transportar pasajeros y carga, cobrando por ello una tarifa fijada según criterio del prestador o, en los casos de las oficiales, según una tarifa estándar estipulada por la Dirección General de Correos Postas y Caminos en el contrato con la misma.

El contratista recibía una subvención mensual, cuyo importe dependía de la distancia recorrida y la frecuencia de los viajes realizados por semana.

Esta subvención le permitía al empresario obtener cierta ganancia y afrontar gastos eventuales, pero a la vez lo obligaba a cumplir con un itinerario fijo, hubiera o no pasajeros que transportar.

Los empresarios que ofrecían servicios de mensajería por su cuenta y riesgo, no estaban sujetos a las condiciones exigidas por el gobierno a los prestadores  de las líneas concesionadas, y, por lo tanto, tampoco se ajustaban a reglamentos ni controles.

Hasta el advenimiento de los vehículos automotores, las mensajerías emplearon carruajes de distinto tipo y tamaño, según la ruta que debían servir.

Los había cubiertos y descubiertos, con número variable de asientos, tirados por caballos, mulas o bueyes, dependiendo de las características y el estado de los caminos.

Las empresas de mensajerías más importantes llegaron a utilizar diligencias importadas de los Estados Unidos.

Pero no se puede hablar de las mensajerías sin mencionar las “postas”, eslabones fundamentales en las rutas que recorrían.

Las postas, generalmente modestos ranchos rodeados de corrales, eran los lugares donde la mensajería se detenía para cambiar los animales de tiro y permitir el descanso de los viajeros, zarandeados por los barquinazos del carruaje.

Las postas se localizaban en lugares convenientes de la ruta y la distancia entre ellas era variable, generalmente de cinco a diez leguas (25 a 50 kilómetros).

Algunas estaban preparadas para alojar a los pasajeros si estos debían pasar la noche para continuar su viaje al día siguiente. Hubo carreras que insumían varias jornadas de viaje. Por ejemplo, el recorrido entre Buenos Aires y Mendoza demandaba casi dos semanas.

Las postas estaban a cargo de los “maestros de posta”, personajes con cierta autoridad que recibían una paga del Estado por su trabajo de asistencia a las mensajerías y por controlar el cumplimiento del servicio.

Podemos concluir que sin postas no había mensajerías.

Cuando las vías ferroviarias fueron ganando presencia en la extensa geografía argentina, las mensajerías cedieron su lugar a los trenes y evolucionaron como un servicio complementario al del ferrocarril, o reemplazando a este en aquellas regiones no alcanzadas por los rieles.

Generalmente, una vez al año se licitaban las rutas a cubrir. Quien obtenía la concesión firmaba un contrato con el gobierno que lo comprometía a cumplir el servicio de acuerdo a las condiciones exigidas en el pliego de licitación.

La frecuencia de los viajes respondía a la demanda de la población o a la importancia de las localidades servidas.

El contratista debía reservar un lugar para llevar, eventualmente y sin cargo, a un funcionario del gobierno u otras personas que este designase.

Si el lector desea profundizar sobre la historia de las mensajerías, puede consultar las  publicaciones del investigador Martín Delprato, quien ha estudiado minuciosamente este tema.

DE CÓRDOBA A TANTI

Hechas estas aclaraciones, volvamos a nuestra crónica sobre la mensajería de Córdoba a  Tanti.

Iniciado el siglo XX, el desarrollo de Tanti estaba muy lejos del alcanzado por otras poblaciones de Punilla beneficiadas por el servicio ferroviario.

La carencia de un medio de transporte que prestara un servicio regular y directo entre Tanti y la capital, perjudicaba por igual a comerciantes locales y potenciales turistas.

En el sur de Punilla la situación no era mejor. La población más importante de la época era San Antonio de Arredondo, y su influencia abarcaba una amplia zona de caseríos dispersos en las estribaciones de la Sierra Grande.

Sus habitantes, alejados de los caminos principales, debían recorrer tres leguas por la huella que bordeaba la Sierra Chica  hasta empalmar con el camino a Córdoba por la cuesta de San Roque.

Jinetes del más variado porte, carros tirados por arrias de mulas, y los carruajes pertenecientes a los franciscanos y a Don Ramón Carranza, la recorrían con frecuencia.

Mejor situado que el anterior se encontraba el poblado de Los Puentes, modesto caserío que crecía alrededor  de la finca de Don Carlos Paz, propietario de las tierras por donde debía transitarse.

La mayoría de sus habitantes no contaban con medios propios para trasladarse a Córdoba demandaban un servicio de transporte regular y permanente, accesible a todos.

Don Carlos Paz, quien ya estaba proyectando su propia villa turística, también estaba interesado en establecer un vínculo directo con la ciudad capital.

Así fue tomando forma la idea de establecer una mensajería para satisfacer el anhelo de la población del sur de Punilla.

La iniciativa la tomó Federico Roldán, comerciante y pequeño hacendado de Tanti, personaje que bien merece tener un lugar destacado en la historia local.

Federico Roldán (1879-1936) –cuyo nombre será mencionado innumerables veces en este relato–,  fue un emprendedor nato, pionero en muchas actividades.

Federico Roldán al volante de su automóvil Berliet, 1914 – Foto Jorge Etchevarne

Ferviente impulsor del desarrollo de Tanti como destino turístico, coordinó acciones con su vecino y amigo de la política Carlos N. Paz con el fin de concretar algunos de sus proyectos.

Estuvo relacionado estrechamente con personalidades del Partido Demócrata. Fue amigo personal de Ramón J. Cárcano y, seguramente, aprovechó este vínculo para obtener apoyo a sus gestiones.

Ocupó cargos públicos; entre ellos, fue mentor y encargado del Registro Civil de Tanti durante muchos años.

Roldán propuso establecer un servicio de mensajería entre Tanti y Córdoba, similar a los que funcionaban en otros lugares de la provincia.

  La propuesta se formalizó en una solicitud suscrita por Roldán y vecinos destacados de Tanti, elevada al Ministro de Gobierno en octubre de 1909, y cuyo texto fue el siguiente:

“Tanti, Córdoba, octubre de 1909

Al Señor ministro de Gobierno Justicia Culto e Instrucción Pública

Como en el Departamento Punilla se encuentra distanciado sin medio de comunicación y correspondencia las Pedanías Santiago y San Roque, y careciendo también de correos y medios de movilidad los pobladores las poblaciones siguientes: Las Playas. Yocsina, Calderón, La Chacaria, El Paraíso, San Roque, San Antonio, Las Rrosas, Las Ensenadas, Bosque Alegre, Santa Clara, El Vergel, Tanti y a más departamentos del Oeste como ser Pocho, San Alberto, San Javier y Minas, y con motivo del camino nacional que está para terminarse, vengo en proponer al Gobierno de la Provincia de que Su Señoría forma parte, establecer un servicio de mensajería de esta Capital a Tanti Viejo, que sin apartarse del camino nacional, conducir gratis la correspondencia, depositándola en las estafetas que se establezcan sobre la línea.

La mensajería será servida por un coche break en buenas condiciones con capacidad para 8 pasajeros y sujeta a la tarifa siguiente:

 de Córdoba a Las Playas………..…….      $ 1

de Córdoba a Yocsina…………………….   $ 2

de Córdoba a La Chacarilla y Paraíso…  $ 3

 de Córdoba a San Roque…………………  $4

de Córdoba a Tanti……………………….    $6

(ver aclaración al pie de esta crónica)

En los meses de diciembre a marzo inclusive la mensajería hará dos viajes por semana, partiendo de Tanti Viejo a la Capital los días viernes a las seis a.m. para regresar de esa los sábados a las cinco y media a.m., volviendo  a Córdoba los lunes  y a Tanti los martes a las  primeras horas.

En los demás meses del año hará un solo viaje por semana que se efectuará partiendo de ésta Tanti Viejo los viernes a las siete a.m y regresando de esa los domingos a las nueve a.m.

En remuneración del servicio del público que esta empresa rendirá, solicitó una subvención de cien pesos moneda nacional de curso legal ($100 m/n).

En prueba del gran número de beneficiados qué por esta empresa resultarían, firman conmigo algunos adherentes a esta solicitud.

Saludo atentamente a Su Señoría el señor ministro.”

 firma Federico Roldán y otros

El texto de la nota nos revela un dato importante cuando alude al recorrido propuesto, diciendo que lo hará “[…] sin apartarse del camino nacional […] que está a punto de terminarse […]”

Estas afirmaciones indican que recién en 1909 habría concluido la construcción del último tramo del camino que rodea por el sur al lago San Roque.

Roldán, con sagacidad comercial, advirtió que ello permitiría establecer un servicio de mensajería confiable, ya que el nuevo puente sobre el arroyo Los Chorrillos –el Puente Negro– evitaba cruzar los vados, muchas veces intransitables.

Y no solo eso; el tiempo de viaje a Córdoba y regreso se acortaría notablemente gracias al nuevo camino, por donde pronto rodarían los nuevos vehículos autopropulsados que revolucionarían los medios de transporte.

INICIOS DE LA MENSAJERÍA A TANTI

El 6 de abril de 1910, el Departamento de Gobierno concesiona, por primera vez, la línea de mensajería entre Córdoba y Tanti Viejo al proponente Federico Roldán, según los términos y condiciones exigidas en la licitación, asignándole una subvención de $ 90, algo menor a la solicitada.

Finalmente, Tanti tuvo su mensajería a Córdoba, para satisfacción de lugareños y turistas. Desde entonces y hasta el presente, el transporte público de pasajeros, con diferentes modalidades y denominaciones, ha prestado servicio ininterrumpidamente.

La mensajería de Federico Roldán comenzó a prestar servicio desde el mismo momento que fue autorizada y muy pronto reemplazó a los coches de alquiler que salían de Córdoba.

Destinó para ello un coche “break” –más largo que el de uso habitual–, preparado para llevar hasta ocho pasajeros y sus equipajes. Puede suponerse que con el coche completo, la comodidad de los viajeros no era la esperada.

Roldán fue permisionario de la línea durante varios años, aunque en ocasiones debió competir contra otros postulantes que le arrebataron la concesión.

En 1912 perdió la licitación en manos de Manuel Luengo, quien ofertó hacer la carrera por una subvención menor, aunque su servicio demostró ser deficiente, dando lugar al reclamo de los vecinos de Tanti, San Roque y Yocsina.

 En 1913 la licitación se la adjudicó Carlos Paz, pero poco después, cuando fue designado Jefe Político de Punilla, la declinó en favor de su amigo Roldán.

Poco a poco la demanda de traslados fue creciendo y durante los meses de verano solía agregar una “jardinera” (carruaje de dos ruedas) para transportar solamente el equipaje de los veraneantes, quienes solían llevar consigo muchos variados artículos personales.

A partir de 1913, en algunas líneas concesionadas comenzaron a utilizarse automóviles. Roldán no sería ajeno a esta revolución del transporte.

Las siguientes licitaciones contemplaron este hecho y clasificaron los servicios según fueran “mensajerías automóvil” o “mensajerías a sangre”, reservando para las primeras las carreras principales, aunque luego el uso de estos vehículos se extendió a las demás rutas.

Para el año 1915, Tanti se había convertido en un pueblo pujante y se lo consideraba el más importante del sur de Punilla.

Contaba con instituciones públicas que la distinguían de las otras localidades: juez de Paz, Registro Civil, policía, escuela fiscal, estafeta postal, etc.; además de hermosas residencias, hoteles y hospedajes.

La vida social era muy activa. Cuando aún no existía la radio, las fiestas, bailes y tertulias amenizaban la estadía; cabalgatas, picnics y excursiones, entretenían a los más jóvenes.

Sin embargo, sus habitantes necesitaban un medio de transporte más rápido y confortable para llegar a destino.

 Ese año, Roldán propuso utilizar un automóvil con capacidad para 7 pasajeros, agregando un coche a caballos para transportar el equipaje y las encomiendas.

Su propuesta fue rechazada por considerarla muy costosa, pero igualmente se le adjudicó el servicio ya que había presentado la opción de hacerlo con el coche a caballos que venía utilizando. El automóvil debió esperar.

En 1916, finalmente el Gobierno decidió exigir que la mensajería a Tanti fuese servida por un coche automóvil. ¿Cuánto influyeron sus vínculos políticos para que ello ocurriese? Casualidad o no, Roldán ya lo tenía preparado.

 Era un “Berliet” modelo 1914, de 30 HP, marca francesa de la que se importaron muy pocos vehículos, ya que durante la Gran Guerra la fábrica fue reconvertida para producir camiones destinados al frente europeo.

Roldán estaba orgulloso de su automóvil europeo. ¡Y cómo no estarlo!. En él llevó al doctor Cárcano cuando este inauguró el primer tramo del camino a las Altas Cumbres el 3 de enero de 1915.

Cuando al mando de esta máquina comenzó a recorrer los caminos serranos, fue despertando admiración a su paso y sumando prestigio a su mensajería.

En esa época eran pocos los empresarios que utilizaban automóviles en las líneas de la Provincia; y su servicio era el único reconocido en el Departamento Punilla.

MEZQUINDADES POLÍTICAS Y SERVICIO PÚBLICO

Pero en mayo de 1916, asumió por primera vez un gobierno radical, y enseguida desplegó acciones tendientes a revisar todo lo actuado por la administración de Cárcano en cada ámbito de gobierno.

De tal evaluación, el Ministerio de Gobierno consideró que debían reducirse algunas líneas de mensajería, sea porque ocasionaban gastos excesivos en subvenciones, sea porque parecían sobredimensionadas, o incluso, innecesarias.

En la licitación de los servicios para el año 1917, el Ministerio determinó que el automóvil entre Tanti y la ciudad de Córdoba sería subvencionado solo desde noviembre hasta fines de abril, realizando dos viajes semanales.

Sin embargo, consciente de que esta restricción dejaría de a pie a las poblaciones el resto del año, llamó a licitación para concesionar un servicio de mensajería a sangre, que correría durante todo el  año, y en verano hiciera  de refuerzo ante el aumento de la demanda.

El Gobierno también dispuso que la administración de la mensajería debía mudarse a la ciudad de Córdoba, medida que ocasionaría un sensible perjuicio económico a Federico Roldán, en el caso que este renovara la concesión, ya que gestionaba la mensajería desde su casa en Tanti.

Si las nuevas condiciones fueron parte del hostigamiento que los radicales, ahora en el poder, infringían a sus adversarios políticos, nunca lo sabremos.

Lo cierto es que, apenas asumieron, Roldán fue removido de su cargo de Jefe del Registro Civil, puesto que, en esa época, se consideraba político.

 En cualquier caso, Roldán no acusó recibo y presentó dos propuestas; una para hacer el servicio con automóvil, y la otra para realizarlo con un coche a caballos.

Con respecto al traslado de la administración de Tanti a Córdoba, se dispuso a dar batalla apelando al “reclamo popular”.

Pocas dudas caben que fue el autor intelectual de una carta recibida por el ministro de Gobierno poco después del acto de apertura de las propuestas.

En ella, vecinos y veraneantes notables de Tanti le hicieron conocer el perjuicio que les ocasionaba el cambio de sede de la mensajería, toda vez que el señor Roldán venía prestando “[…] un excelente servicio de pasajeros, correspondencia y encomiendas”.

Dos días después llegó otra propuesta de Roldán. Esta vez ofrecía hacer el servicio de mensajería a sangre durante todo el año por un precio ventajoso, siempre y cuando la administración se mantuviera en Tanti.

El ministro dudó qué hacer. Contaduría le sugirió llamar a una nueva licitación ya que, de todos modos, interesados en otros servicios no se habían ajustado al pliego de condiciones.

Así se hizo y Roldán redobló la apuesta; propuso realizar dos viajes redondos semanales durante todo el año con su automóvil “Berliet”, agregando, sin costo adicional, un segundo vehículo de la misma marca y capacidad cuando la cantidad de pasajeros a transportar lo requiriese.

Su propuesta fue aceptada, aunque el Gobierno no extendió la subvención de la mensajería automóvil al resto del año como pretendía Roldán. Tampoco le permitió dejar la administración en Tanti.

Pero esto no significó gran perjuicio para él, ya que también se adjudicó la mensajería a sangre, con la cual obtuvo la exclusividad del transporte público en el sur de Punilla.

Sin embargo, se vio obligado a fijar el domicilio de la administración en la calle Belgrano 612 de la ciudad de Córdoba; probablemente un garaje donde guardaba sus vehículos.

Se desconoce cómo resolvió el problema de gestionar el servicio desde un lugar donde no residía, pero la situación se revirtió al año siguiente.

Y así comenzaron a rodar sus dos automóviles franceses, llevando y trayendo turistas a Villa Carlos Paz y Tanti durante la temporada 1917-1918.

En la licitación para concesionar las mensajerías durante 1918, Roldán volvió a presentar propuestas separadas para los dos servicios que venía corriendo.

Pero no estaba solo; había seis interesados más en hacer la mensajería a sangre, entre ellos Dermidio Córdoba, histórico empresario del floreciente negocio del transporte. Sin embargo, la mayoría de las propuestas fueron desestimadas por no ajustarse al pliego de licitación.

Finalmente, fue Juan Bustos quien resultó adjudicado para realizar el servicio de mensajería a sangre durante todo el año, mientras que Federico Roldán retuvo su concesión de mensajería automóvil durante seis meses al año, coincidentes con la época de mayor demanda.

El año 1919 fue pródigo en novedades, especialmente para la población de Villa Carlos Paz, cada día más importante.

No solo el “dueño” del pueblo, Carlos Nicandro Paz, fue designado nuevamente Jefe Político de Punilla con el regreso de los demócratas al poder; también porque se inauguró el primer hotel y comenzó a correr la primera mensajería de Córdoba a Villa Dolores.

Este último hecho fue relevante ya que dicho servicio debía pasar, inevitablemente por Villa Carlos Paz, con el consiguiente beneficio para sus residentes y veraneantes al disponer de dos líneas de mensajería que los vinculaban con la ciudad de Córdoba.

En 1919 no se registraron cambios en las concesiones; Roldán continuó corriendo el servicio de mensajería automóvil desde noviembre hasta mayo del año siguiente, mientras que Juan Bustos hizo lo propio con la mensajería a sangre durante todo ese año.

Sin embargo, las condiciones establecidas por el ministerio de gobierno para la explotación de los servicios se hicieron más rigurosas.

En lo referente al transporte de la correspondencia, se exigió que los concesionarios se ajustaran al reglamento del Sexto Distrito de Correos y Telégrafos.

 También dispuso que los días y horarios de los servicios serían fijados por ese ministerio; los operadores ya no quedarían librados a la decisión y conveniencia de los empresarios.

Sin duda, era intención de las autoridades mejorar la calidad, eficiencia y control de los servicios concesionados, cada día más necesarios y relevantes.

En la licitación para el año 1920, Roldán propuso aumentar la frecuencia de los viajes  semanales de dos a tres durante los meses de mayor demanda, con el compromiso de sumar otro automóvil cuando el número de pasajeros así lo exigiera, todo por el mismo precio.

Su ofrecimiento era muy superior a las exigencias del gobierno, y más barato que la propuesta de José Pedernera, su competidor local en esta licitación.

Aceptada, como fue, su propuesta, Roldán quedó nuevamente como único operador de la línea, ya que el gobierno eliminó la mensajería a sangre que venía prestando Juan Bustos

De aquí en adelante, el transporte público de pasajeros entre la Capital y la villa serrana  sería realizado con vehículos automotores, teniendo Federico Roldán la exclusividad del servicio.

Iniciada la década del 20 ya era notable la cantidad de turistas que elegían  pasar sus vacaciones en alguna de las poblaciones del sur de Punilla.

Desde su arranque en 1910, la mensajería se había convertido en un nexo indispensable entre las localidades que se encontraban en su recorrido.

No solo llevaban pasajeros, encomiendas y correo; también las últimas noticias en las ediciones de la prensa capitalina; aunque en ocasiones, los suscriptores del diario radical “La Voz del Interior” se quejaron de que, sugestivamente, los ejemplares no llegaban a sus manos.

SE CONSOLIDA EL TRANSPORTE PÚBLICO COLECTIVO

Debido a numerosas irregularidades registradas en los servicios de mensajería provinciales, el gobierno comenzó a evaluar los antecedentes y capacidad económica de los interesados en prestar los servicios.

A partir de 1920 prevaleció el criterio de otorgar la concesión solo a los empresarios que garantizaran el cumplimiento de las condiciones exigidas en el pliego de licitación, y no solo a quienes ofrecieran el menor precio.

Transcurrida una década desde el inicio de la mensajería entre Tanti y Córdoba, Federico Roldán había demostrado ser un operador confiable, y por lo tanto, sus solicitudes, propuestas y sugerencias, eran tomadas muy en cuenta a la hora de decidir.

Así ocurrió en enero de 1921 cuando elevó una solicitud para que le fuera aumentada la subvención mensual, argumentando que el incremento de precios de nafta, lubricantes, neumáticos, repuestos y otros insumos, tornaba dificultoso mantener la regularidad del servicio.

Consultada sobre el asunto, Contaduría  General rechazó esta pretensión y sugirió llamar a una nueva licitación. Sin embargo, el ministro resolvió disponer el aumento de la asignación según lo solicitado, aunque los fundamentos para otorgarla fueron, extrañamente, distintos.

 ¿Favoritismo político quizás? Solo cabe especular.

Ese año Roldán operó una vez más la mensajería, manteniendo en carrera sus dos automóviles “Berliet” que marchaban con toda regularidad. Y lo mismo se repitió durante 1922.

En 1923 se modificaron algunos servicios y  por primera vez se licitó una mensajería automóvil entre la estación Bialet Masse y Tanti Viejo. Su finalidad fue la de trasladar hasta la villa serrana a los veraneantes que viajaban en el Ferrocarril del Estado, y llevar además la correspondencia en reemplazo del correo a caballo, servicio que fue suprimido.

Se presentaron varias propuestas, todas de residentes locales, entre ellas la de nuestro conocido empresario tantinense. Las diferencias entre ellas eran notables, siendo la de Roldán la más cara.

Con el propósito de adjudicar con acierto, el ministro de Gobierno requirió del Jefe Político de Punilla un informe sobre las condiciones particulares de los interesados en prestar el servicio.

El funcionario departamental respondió que, a su juicio, Federico Roldán, “[…] persona de reconocida solvencia material y moral”, era el indicado. Sin duda, un apoyo determinante de su amigo Mackay Gordon.

En cuanto a la licitación de la mensajería Córdoba – Tanti para el año 1924, Roldán propuso hacer correr sus dos automóviles franceses, agregando un coche Ford como refuerzo y un camión para trasladar el equipaje.

Sumó a su propuesta rebajar un 40% el precio de los pasajes y las encomiendas, además de otorgar otros beneficios a funcionarios de gobierno, todo por una subvención de 400 pesos mensuales.

Finalmente, el 27 de diciembre de 1923 le fue adjudicado el nuevo servicio entre Tanti y Bialet Masse, pero para su sorpresa, perdió la ruta entre Córdoba y Tanti en manos del ignoto José Pendinia, quien ofreció hacerlo por 100 pesos mensuales.

No se sabe por qué el gobierno, contradiciendo su propio criterio, decidió aceptar la propuesta de un oferente sin antecedentes ni garantías de poder operar satisfactoriamente un servicio que durante el verano tenía alta demanda, por una subvención, a todas luces, insuficiente.

Este hecho debe de haber sido desmoralizante para Federico Roldán, pero él estaba acostumbrado a los reveses y daría pelea por “su” mensajería.

Roldán tenía una carta fuerte para jugar, y lo hizo merced a sus relaciones políticas.

El 8 de agosto de 1924, la Legislatura de Córdoba, con acuerdo de ambas Cámaras, sancionó la ley Nº 3349 “Autorizando a contratar con Federico Roldán servicio de automóvil entre esta ciudad y Tanti”

Esta ley le otorgó la concesión de la ruta de Córdoba a Tanti, por el término de cinco años, a contar desde el 1º de enero de 1925.

Asimismo estableció que el servicio debía hacer correr diariamente, durante el verano, –excepto domingos- dos coches con capacidad para ocho pasajeros cada uno, y un tercer vehículo adicional en caso que la demanda lo exigiera. El resto del año la frecuencia sería de dos viajes semanales.

También fijó que la subvención a pagar no debía exceder los $500 mensuales.

Sin duda fue una ley hecha a la medida de Federico Roldán, favorecido por  su amistad con el influyente Ramón J. Cárcano.

Esta ley permitió la contratación directa, sin licitación, del servicio ofrecido por Roldán, con ventajas notorias para este: estabilidad, continuidad, previsibilidad, y seguros ingresos.

De esta manera Federico Roldán obtuvo la exclusividad de la línea entre Córdoba y Tanti por largo tiempo; además conservó la concesión de la mensajería de Tanti a Bialet Masse.

Al finalizar la década de 1920, Tanti se ocupaba un lugar preferencial entre quienes gustaban de pasar sus vacaciones en ese vallecito acogedor,  rodeado de una naturaleza agreste.

Llegar hasta este lugar solo era posible en automóvil, y para quienes no lo poseían, la mensajería de Federico Roldán prestaba un invalorable servicio.

Por lo tanto, buena parte del mérito de la transformación experimentada por esa antigua posta sobre el camino nacional que cobijó a extenuados viajeros venidos de San Juan, puede atribuírsele a la iniciativa de nuestro visionario personaje.

Entre sus muchos adelantos, Tanti tenía una oficina postal que distribuía correspondencia en una amplia zona, merced a los servicios de los correos a caballo.

Con esta combinación sus servicios se extendían hacia el oeste, alcanzando poblaciones del Departamento Pocho, tras la Sierra Grande;  y hacia el sur, para llegar a Cabalango y Copina, recorriendo las estancias de las Pedanías San Roque y Santiago.

Cada temporada decenas de veraneantes, procedentes de la ciudad de Córdoba, colmaban casas, hospedajes y pensiones del pueblo. Otros, arribaban de lugares más lejanos como Buenos Aires y Rosario, preferían hospedarse en el renombrado hotel de Villa García.

El hotel de Villa García, pequeño caserío localizado unos kilómetros antes de llegar a Tanti, fue construido por el señor Manuel del Rio en la década de 1910.

Sus instalaciones estaban a la altura  de los mejores establecimientos de la época: salón de fiestas, habitaciones con baños privados, agua corriente, luz eléctrica, piscina, cancha de tenis, jardines, parque, y las aguas del arroyo a escasos metros.

Si bien la mensajería no los llevaba hasta el hotel, localizado unos kilómetros antes de Tanti, pero alejado del camino, un automóvil del del establecimiento los esperaba en el lugar de paso para conducirlos hasta el mismo.

UN FINAL INESPERADO

Cuando Federico Roldán murió repentinamente, el 15 de marzo de 1936, el pueblo entero se conmocionó por la pérdida de su más importante hacedor.

Su sepelio convocó a personas de toda clase y condición, tanto del lugar como de pueblos vecinos. No faltaron referentes del Partido Demócrata, entre ellas Ramón J. Cárcano, quien improvisó un discurso de despedida, Elogiando la personalidad y trayectoria de su amigo.

Con Roldán también murió su mensajería. Otro personaje se hizo cargo de los servicios y pronto el nombre de “Zárate” comenzó a ser invocado como sinónimo del transporte de pasajeros entre Córdoba y Tanti.

Pero eso ya es otra historia…

ACLARACIÓN: Con respecto al texto precedente, cabe aclarar que los sitios mencionados como “Las Playas”, “Chacarilla”, “Paraíso” y “San Roque”, nombres actualmente desconocidos, se corresponden con la Escuela de Aviación, empalme Alta Gracia,  country “Las Tejas IV” y Villa Carlos Paz, respectivamente.

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1 COMMENT

  1. Ironía del tiempo hoy estamos sin transporte público dejando a trabajadores esenciales de una y otra localidad sin poder asistir a su tarea. Por un incomprensible paro de transporte del cual nadie habla, nadie investiga ni nadie pone conciliación obligatoria. Las empresas felices de no gastar combustible los trabajadores en el medio sin solución y los usuarios… Y quién habla de los usuarios? empleados esenciales!! que hoy ven dificultoso su movilidad para asistir a sus trabajos indispensables.
    Por otro lado excelente recordatorio felicidades.

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