El Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito Cura Brochero continúa trabajando las 24 horas y se encuentra desbordada su capacidad de alojamiento. Actualmente, hay 19 personas que están pernoctando y a ellas se suman dos encargadas y un integrante de Seguridad VCP.

Vale recordar que las integrantes de la asociación civil que lleva adelante esta institución hace más de 20 años anunciaron el viernes 20 de marzo, luego de que se decretara el aislamiento social obligatorio y preventivo en todo el país, que cerrarían sus puertas debido a que no contaban con los voluntarios mínimos para continuar. 

Debido a la preocupación que levantó esta decisión en vecinos de nuestra ciudad, el municipio decidió asumir el trabajo que realizaba la organización y se firmó un convenio.

“Se acordó con la municipalidad que pongan personal de ellos durante el día para se encarguen de cocinar y atender a las personas.  La situación es crítica y al refugio no lo podíamos sostener de ninguna manera. No teníamos directamente gente. Hay cuatro del equipo que son mayores de 60 años con problemas de salud”, detalló Marita Pedrocce, tesorera de la asociación civil.

“Menos mal que en Carlos Paz estaba este refugio para solucionar en parte el problema que se ha presentado. En otros municipios no sé cómo lo habrán afrontado”, advirtió.

“Tratamos de mantener la distancia social. Hay varones y mujeres, pero no niños. Quedó una encargada nuestra y se está trabajando bien. Los problemas que se han ido presentando se fueron solucionando”, manifestó Pedrocce.

A su vez, ante la necesidad de contener a las personas en situación de calle, el municipio se vio obligado a habilitar otro lugar donde funciona el hogar de día municipal “Villa Alegre” en el barrio Carlos Paz Sierras. “Para descomprimir, allí llevaron a los chicos más jóvenes”, añadió.

Durante el comienzo del aislamiento obligatorio en el país, desde el refugio buscaron proteger a las personas que se encontraban más en riesgo, dos fueron recibidas en el Hospital-Colonia Santa María de Punilla para continuar con su tratamiento y una mujer volvió a vivir con uno de sus hijos.

Incluso explicó que llegaron a recibir personas provenientes de Córdoba, porque “el refugio que depende de Cáritas el viernes que se decretó la cuarentena decidió cerrar, ya que no podía contener a la cantidad de gente que solicitó alojamiento y no la podían tener durante el día”.

Además de brindar alojamiento a personas en situación de calle y víctimas de violencia de género (ya que no hay un refugio específico en Carlos Paz), cada noche en el “Cura Brochero” se entregaban viandas. “Actualmente, no se dan más y se buscó que la gente que las retiraba se pueda contactar con desarrollo social, porque muchos no tienen donde cocinar”, aseguró Pedrocce.

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