El transporte es uno de los servicios esenciales que está exceptuado de la cuarentena total. Desde la declaración del aislamiento preventivo obligatorio, el servicio de transporte público en Villa Carlos Paz y la región, se encuentra resentido.

En el caso del servicio urbano, solo están circulando ocho unidades correspondientes a las diferentes líneas. Solo el recorrido del B5 (que cubre el sector oeste de Villa Carlos Paz) cuenta con dos unidades.

“Hemos resentido la frecuencia de una manera bastante abrupta. Creemos que esto le sirve a la comunidad para que no salga de la casa. Mucha gente todavía no toma conciencia de la gravedad de la situación”, dijo a VillaNos Radio Mariano Cejas, delegado de AOITA en Transporte de la Villa.

En cuenta a las medidas de seguridad, el trabajador afirmó que inicialmente la empresa tuvo dificultades para conseguir guantes, barbijos y alcohol en gel, pero que la situación se ha subsanado. Además, los choferes que se encuentran en los grupos de riesgo o al cuidado de algún familiar, se están quedando en sus casas.

“Los choferes más jóvenes vamos rotando los horarios”, dijo.

Al mismo tiempo reconoció que no tienen claro si la merma en las horas de trabajo significará también reducciones salariales. “Por decreto, esa situación no debería influir en nuestros salarios. Eso lo veremos a fin de mes, cuando cobremos. Veremos cómo se comporta el empresario en ese momento”, expresó con dudas.

Además sostuvo que entre los choferes reina el temor y por eso insistió en el mensaje a la población de que utilice lo menos posible el transporte.

“Preocupa todo y nos sentimos expuestos. Cada uno tiene que volver a su casa y no sabes con qué volvés dentro tu cuerpo. Como delegado, me preocupa la salud de mis compañeros. Al exponernos nosotros, también exponemos a nuestra familia”, remarcó. 

En los interurbanos

Prácticamente las mismas disposiciones rigen para los servicios de transporte interurbano. La empresa Transporte de la Villa ha dejado dos unidades para hacer el recorrido Tanti-Cuesta Blanca, con una frecuencia de dos horas.

David Ríos, delegado de AOITA, sostuvo que en la punta de línea se limpia y se desinfecta cada unidad. No obstante reparó en el detallo del temor que genera hoy el pago con dinero, lo cual hace imposible evitar el contacto interpersonal.

“Se complica porque hay cobrar el pasaje, dar el vuelto, entregar el boleto. En cambio, en el urbano es más práctico porque se paga con la tarjeta magnética”, dijo y añadió que se están analizando otros mecanismos de aislamiento del chofer como alguna cabina con acrílico, pero que esto aun no se ha concretado.

Por lo pronto, lo que se ha dispuesto es que la gente no se siente en las primeras cuatro sillas cercanas al chofer y que también guarden distancia entre los pasajeros.

“Le pedimos a la gente que use el colectivo lo menos posible”, insistió.

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