Hubo dos temas que pusieron a Villa Carlos Paz en los medios nacionales durante enero. Uno, el del ‘Puente del Centenario’ y los inconvenientes originados por el piso de aluminio. El otro, un escándalo por lo que le cobraron a un grupo de turistas por una picada en un bar del centro.

El ticket de ‘El Árabe’ con el exagerado monto se viralizó en las redes sociales y generó diversas opiniones al respecto.

Es que la cuenta sumó $3.450 por una picada ($2.050), un fernet ($500), un chopp ($300) y dos limonadas ($300 cada una).

El cuestionamiento, más allá del monto, es que el local no tenía disponibles las cartas ni los precios de modo visible.

María José Nieto, la turista que compartió el ticket en las redes, contó que habían decidido (con otras tres personas) comer algo antes de ir a ver una obra de teatro.

“Vino el mozo, le pedimos la carta y nos dijo que no tenían. Inmediatamente nos preguntó qué queríamos comer y le pedimos una picada para cuatro”, dijo la mujer, en diálogo con ElDoce.tv. Para beber eligieron dos limonadas, un chopp y un fernet.

“La picada tenía el tamaño de los platos de café que estaban servidos y eran cinco cazuelitas”, detalló.

La sorpresa llegó al momento de tener que abonar. “Nos quedamos helados y pedí el ticket para saber qué nos cobraron.

Uno está acostumbrado a hacer una picadita con amigos y jamás alcanza esa cifra, es realmente sorprendente. Nosotros pedimos la carta y no tenían. Le solicitamos al chico que nos hiciera algo rápido y sencillo para cuatro”, relató Nieto.

Indignada por el precio, decidió compartir en su Instagram una foto del ticket de la consumición, lo cual devino en una ola de críticas al local gastronómico.

Como respuesta a la queja, Camila Cherara, una de las dueñas de “El Árabe”, publicó también en las redes sociales un mensaje que se leyó como una clara provocación: “Chicos, cuando se sienten a comer a algún lugar pidan la carta o pregunten precios si no les alcanza, o lo que sea se levantan y se van, no se sienten a comer los no sé qué y cuando llega la cuenta te agarrás la cabeza. Plena 9 de Julio en la vereda peatonal de Villa Carlos Paz. No sé qué pretenden… Sigan hablando, sigan escrachando, que yo ya estoy preparando las vacaciones para marzo. Nos vemos, barats”, lanzó, despectivamente.

El tema se instaló con fuerza en la agenda mediática a nivel nacional, ante el llamativo silencio de las autoridades municipales.

En este marco un grupo de empresarios, al que se sumó ASHOGA, resolvió ofrecer una conferencia de prensa para aclarar la situación.

“Estamos preocupados por esta situación que nos afecta porque toda la ciudad está siendo puesta en tela de juicio”, razonó Leonardo González, presidente de la Asociación Hotelera y Gastronómica. Y remarcó: “El 99% de los comerciantes cobra tarifas accesibles para todo público”.

Por su parte, el empresario Mario Sansone planteó la necesidad de “poner en contexto” dicha problemática. “Tenemos que entender que en nuestro país existe el libre comercio, y todo cliente debe saber lo que va a pagar, y todo comerciante tiene la obligación de informar cuánto sale. Entendemos que este es un tema puntual, un exceso puntual, pero nosotros no somos el organismo de control ni tenemos el poder de policía, al contrario, nosotros somos los controlados”, dijo, en referencia al municipio.

Con una mesa donde se exhibieron las cartas menú de todos los comerciantes presentes, también Cristian Gómez, empresario hotelero y gastronómico, expresó su malestar por lo sucedido. “Nos apena muchísimo a todos los comerciantes y empresarios locales. Por supuesto no estamos de acuerdo con este tipo de vivos que se aprovechan de la temporada contra el esfuerzo de muchos que estamos esperando durante todo el año en Villa Carlos Paz a los turistas. Pedimos disculpas en nombre de todos los comerciantes de la ciudad, lamentamos que haya ocurrido eso, pero sí les queremos decir, que no es el 100%; es una parte muy infima, muy chiquitita. El 99% de los comerciantes de Villa Carlos Paz, que están representados en esta mesa, queremos y sostenemos que los precios  que nosotros damos, y los servicios que nosotros brindamos están totalmente acordes”, expresó.

Cabe acotar que Defensa del Consumidor labró actas al comercio cuestionado por no tener la lista de precios exhibida ni las cartas a mano de los clientes.

Al cierre de esta edición no había información respecto a si el municipio ha realizado los controles para determinar si el local cumple con todas las ordenanzas del rubro, como reclamaron los empresarios.

En el Concejo, el oficialismo extendió su manto protector sobre el criticado bar

El bloque de CPU bloqueó, en la sesión del jueves pasado, la posibilidad de tratar un proyecto de resolución que tenía como objetivo precisar información sobre la habilitación y las condiciones de funcionamiento del bar ‘El ‘Arabe’, a partir de la polémica por la ya famosa picada.

La iniciativa fue impulsada por el edil Gustavo Molina (Capaz-Frente Cívico) pero después de una tensa discusión fue derivada a la comisión General, lo que en la práctica significa que no será tenida en cuenta por el oficialismo.

Al fundamentar su pedido para que sea tratada sobre tablas, Molina hizo hincapié en la necesidad de llevar transparencia sobre un caso que tuvo altísimo (y negativo) impacto para la promoción de la ciudad. Y criticó el rol que asumió el municipio desde que estalló el escándalo.

“Fueron los empresarios los que tuvieron que salir a defender al ciudad. Los funcionarios están escondidos”, afirmó.

El jefe del bloque de CPU, Sebastián Guruceta, defendió con gran energía pero con escasos fundamentos el accionar del gobierno, y sostuvo que se están realizando los controles correspondientes. No aclaró, sin embargo, por qué rechazaron la posibilidad de contar públicamente con información fidedigna y de primera mano sobre si el comercio cumple con todas las ordenanzas del rubro, en especial con aquella que regula la instalación de mesas y sillas en las veredas.

“Llama la atención que con todo el aparato mediático con el que cuenta el municipio no hayan buscado contrarrestar esto. Y ya que el concejal Guruceta está tan vehemente, podría salir defender la ciudad”, sugirió Molina. Y se preguntó: “¿a quién están protegiendo?”.

En este punto vale hacer una acotación.

Al hacer uso de la palabra, el edil opositor hizo referencia a la respuesta que Camila Cherara, en representación del bar, dio a los turistas que se quejaron en las redes sociales. “Sigan hablando, sigan escrachando, que yo ya estoy preparando las vacaciones para marzo. Nos vemos, barats”, lanzó despectivamente.

“Le echó un balde de nafta a la polémica”, opinó Molina.

Sucede que la joven es sobrina de la concejala oficialista Carina Fernández (una de las que votó en contra del tratamiento del pedido de informes) y asimismo tendría fuertes lazos de amistad con otros influyentes funcionarios de la Gestión Comunitaria.

Como sea, una vez más la coalición gobernante dejó pasar la oportunidad de llevar transparencia y claridad a un tema álgido que exige respuestas concretas y no discursos vacíos.

La idea de hacer un ‘Festival de la picada’ divide las aguas entre los gastronómicos

En un intento por quitarle dramatismo al escándalo de los precios y contrarrestar la mala publicidad, el presidente de la Asociación Hotelera Gastronómica, Leonardo González, lanzó la idea de realizar una ‘Fiesta de la picada’.

El evento aún no tiene fecha pero, según trascendió, tendría el aval de la secretaría de Turismo, Deportes y Cultura del municipio.

“Creemos que es una idea original para distender toda esta polémica que le hace mal a la ciudad. El objetivo es revertir la mala publicidad y convertirla en una oportunidad para exponer nuestra oferta gastronómica de buena manera”, explicó González.

Si bien la iniciativa cuenta con el apoyo de varios empresarios gastronómicos, otros se manifestaron abiertamente en contra.

Es el caso de Mario Sansone quien, a su vez, integra la comisión Revisora de Cuenta de ASHOGA. “No puedo creer que nuestra institución proponga festejar el día en que un turista fue estafado en nuestra ciudad.

Es un desatino, una falta de respeto.

Lo que necesitamos son reglas claras e iguales para todos los comerciantes. Cualquier otra cosa es puro humo”, afirmó.

Nota correspondiente a la edición n° 549 del periódico La Jornada, del 29 de enero de 2020.

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