Cuando se inició la gestión de gobierno de Cambiemos, en diciembre de 2015, el litro de nafta premium de YPF (Infinia) en Córdoba era de $ 16,62. Cuatro años después, la misma nafta cuesta $ 66,24 en los surtidores cordobeses.

El simple cálculo entre los precios de los surtidores indica que la nafta premium aumentó un 298,5% en cuatro años, es decir que los cordobeses tuvieron un aumento promedio del 75% anual para este rubro.

Si se quiere tomar como referencia a la nafta súper de YPF el resultado es similar ya que pasó de $ 15,08 a $ 55,59 entre fines de 2015 y fines de 2019, con lo cuál la suba acumulada es del 270%.

En un contexto de inflación generalizada y precios desregulados es lógico que haya aumentos, pero la incidencia de las subas en los combustibles, generan un rebote en el resto de la economía que retroalimenta la escalada de precios.

Los registros propios que lleva la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines (Fecac) muestran que los combustibles sufrieron subas anuales del 31,38% en 2016; 31,45% en 2017; 72,55% en 2018 y 36,5 en 2019.

Baja de los subsidios

Desde la devaluación de fines de 2015 en adelante, el Gobierno de Mauricio Macri llevó adelante una política de “blanqueo” de los precios de combustibles y eliminación progresiva de los subsidios al sector permitiendo continuas subas para equiparar el “atraso tarifario” de los precios plantado por las compañías petroleras.

De ese modo, los precios de los surtidores se fueron ajustando en función a los valores internacionales y la cotización del dólar en el país.

Desregulación total

En septiembre de 2017, el exministro de Energía y Minería Juan José Aranguren profundizó el proceso de desregulación de la actividad hidrocarburífera con un esquema de liberación total de los precios, lo que explica el salto en los valores de surtidores que se da a partir de 2018.

Mediante una carta, Aranguren comunicó que “con relación al Acuerdo para la Transición a Precios Internacionales de la Industria Hidrocarburífera Argentina y en función de la dinámica de las cotizaciones externas, decidió liberar el precio de los combustibles mediante un sendero de convergencia que permitiera preservar las fuentes de trabajo y los ingresos de las provincias productoras de petróleo”.

Desde ese momento, finales de 2017, las empresas petroleras quedaron habilitadas para modificar el precio de venta de sus combustibles para el consumo del mercado automotor sin ninguna intervención del Estado.

Esto terminó con el esquema que se aplicaba desde hacía más de 16 años mediante el cuál el sector pactaba los precios de los carburantes en base a la variación del tipo de cambio de pesos por dólar y la de la cotización del “barril criollo”, que es el petróleo de producción nacional.

“En la Argentina vamos a pagar lo que vale en el mundo, lo que pasa es que justo ahora aumentó, pero soy optimista. Va a seguir lo que pasa en el mundo, si en el mundo baja, los precios van a bajar, si los precios suben, van a subir”, dijo en aquel momento el presidente Mauricio Macri.

La convergencia de los valores locales con los internacionales implicó la eliminación del precio sostén del denominado “barril criollo”.

Con los combustibles dolarizados llegaron fuertes aumentos impulsados las subas en la cotización del dólar desde abril de 2018 y la suba del precio internacional de crudo.

Combinación de precios

Consultado por cba24n, Gabriel Bornoroni de la Fecac, explicó que desde la desregulación del mercado en 2017, el precio se rige por la combinación del valor del dólar, el precio internacional del barril de petróleo crudo, el valor del biocombustible y los impuestos que aplica el estado.

“De algún modo la eliminación de los subsidios blanquea que los precios los paguen sólo los que utilizan combustibles y no el resto de la población mediante subsidios. Más allá de las quejas, los incrementos no han sido superiores a los de otros rubros de la economía. Es más, si se analiza el precio de los combustibles en toda la región, Argentina sigue estando entre los países más baratos en materia de combustibles”, indicó Bornoroni.

Por el momento se especula con que no habrá nuevos aumentos de precios en lo que queda del año, pese a que desde las petroleras extraoficialmente aseguran que aún tienen un atraso del 6% en sus precios.

Desde el sector, se aguarda con expectativa conocer cuáles serán los lineamientos de la política que aplicará para el rubro el nuevo gobierno tras asumir el próximo 10 de diciembre.-

Cba24n

Compartí esta nota y seguinos en las redes
error

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here