El predio que vio nacer al festival Cosquín Rock, el único en la Argentina que mantiene hace 20 años la permanencia en el calendario nacional y que logró exportarse a nuevos horizontes, volvió a reunir a varias de las bandas que fueron parte de la primera realización, en 2001.

“Cosquín se merecía esto” gritó Germán Daffunchio, de Las Pelotas, sobre el escenario que es reconocido por ser el epicentro del Festival Nacional de Folclore, durante un recital que recorrió los clásicos de la banda y que incluyó “El ojo blindado”, junto a Fernando Ruiz Díaz, que se había presentado justo antes.

“Los músicos empezamos a encontrarnos entre todos, hubo mucho camarín y contacto, y eso lo recuerdo con cariño porque hacíamos muchas travesuras”, sostuvo Daffunchio en diálogo con la prensa minutos antes de salir a escena, y señaló que el éxito y longevidad del festival se deben a su carácter federal.

La lista de la banda, que contempló una veintena de temas y la versión de Sumo junto al ex Catupecu Machu, también sumó su más reciente simple “Nadie fue”, que ya es abrazado por su público con la misma intensidad que los más populares.

Fue, tal vez, el número de Fernando Ruiz Díaz el más emotivo de la noche, porque el festival implicó en sí una ceremonia pero también muchos recuerdos.

Así que en esta ocasión decidió rendirle un homenaje personal a su “hermano de sangre” Gaby Ruiz Díaz, junto a quien fundó Catupecu Machu y que permaneció en la formación hasta 2006, cuando sufrió un accidente automovilístico que lo mantuvo durante seis meses en terapia intensiva y le quitó la movilidad.

El derrotero empuñado por Fernando Ruiz Díaz ya entrada la noche y con una Luna creciente colgada del cielo como parte del mobiliario serrano, tuvo varios momentos álgidos y de palmas en clásicos como “Perfectos cromosomas”, “Magia Veneno” y “Dale!”, con la participación del Mono, de Kapanga, banda que había animado algunos minutos antes sobre la misma tarima.

El paisaje de la Próspero Molina tomaba forma con algunas banderas que flameaban por sobre las cabezas y entre las que se divisaban las de Argentina, y con imágenes del Che Guevara y de Los Piojos, pero también de varios puntos de Córdoba como Villa Concepción, Unquillo y Morteros.

Debajo aparecían los desfiles de melenas coloridas y remeras de bandas de Soda Stereo, Callejeros, Las Pelotas, Los Piojos, El Indio, Bob Dylan, La Renga y los Rolling Stonesentre más.

Más temprano, alrededor de las 20, Kapanga irrumpió sobre el escenario y llamó a las almas dispersas a levantar el ánimo y saltar con “Rock” y después, con un atardecer que tenía las sierras de color anaranjado, invitó a bailar en clave de pachanga “La crudita”, y luego recorrió sus hits e invitó a Fernando Ruiz Díaz a cantar “El universal” y “Mono relojero”.

El Mono, con la cara de la Mona Jiménez en la remera, encaró “La taberna” y convocó a todas las mujeres del predio a armar un pogo; una vez más, el espectáculo del cuarteto de Quilmes fue el abanderado de una fiesta que combina a la perfección el baile y una crítica solapada de la realidad.

Minutos antes había pisado el escenario Micky Rodríguez y La Que Faltaba con una serie de canciones que evocó el show que Los Piojos montó en la cordobesa Próspero Molina en la primera edición del festival Cosquín Rock.

“Que lindo volver aquí, tantos años… Igual estoy hecho un pibe. Carlitos Gardel decía veinte años no es nada… es un montón Carlitos”, dijo Micky y se despachó con “Cruel”, “Chac tu chac” y “Fijate”, un tema que arrancó suspiros.

Entre la nostalgia y la potencia de los estribillos, bajo un cielo completamente despejado, también sonaron con palmas “Tan solo” y “Fantasma”, con la primera voz de la banda del lado del público.

Télam

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