Por Evelina Ramírez

A mediados de septiembre, el Congreso de la Nación resolvió extender hasta el 2022 la emergencia alimentaria dispuesta por el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional 108/2002 e impulsar la creación del Programa de Alimentación y Nutrición Nacional.

Ante la contundencia de las movilizaciones afuera del Congreso y los acuerdos construidos entre los diferentes bloques de la oposición (el proyecto se unificó tomando como base las 12 propuestas presentadas por diferentes bloques opositores), el macrismo se vio obligado a acompañar para menguar el costo político de la medida.

De esta manera tuvo que dar marcha atrás, pese a las declaraciones de algunos de sus funcionarios como la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que dijo “si la gente pasa hambre, tiene comedores y una cantidad de lugares donde poder ir”; o bien el senador y candidato a vicepresidente por Juntos por el Cambio, Miguel Pichetto, quien sostuvo que, “el concepto de hambre no es aplicable a la Argentina”, en un intento endeble por negar la grave situación en la que se encuentra el pueblo.

La iniciativa establece un incremento de emergencia como mínimo del 50% de las partidas presupuestarias vigentes del corriente año correspondientes a políticas públicas nacionales de alimentación y nutrición”.

Casi al mismo tiempo, en Villa Carlos Paz, el concejal de Carlos Paz Despierta, Daniel Ribetti, impulsó una iniciativa legislativa tendiente a plantear la misma discusión a nivel local, pero, sobre todo, buscando que se admita públicamente un problema del que pocos quieren hablar: la pobreza y el hambre en nuestra ciudad.

“Centenares de niños en nuestra ciudad no comen sábado y domingo a no ser lo que consigan en los merenderos, que ofrecen soluciones a la medida de sus posibilidades. Algunos tienen leche y pueden dar leche chocolatada otros dan mate cocido. Algunos tienen la asistencia de organizaciones como el Club Solidario o el Club Lechero, otros que son espontáneos se mantienen con los aportes de las mismas personas que los fundaron”, detalló el edil en diálogo con VillaNos Radio.

Y agregó: “Esto aparte de la problemática emergente del hambre deja a los chicos en un estado de vulnerabilidad ante otras situaciones”.

En lo concreto, el proyecto plantea declarar la emergencia alimentaria durante un año, basado en un relevamiento de seis de los quince merenderos que se encuentran funcionando en la ciudad.

A cada uno de ellos asiste un promedio de 60 personas, en su mayoría niños y niñas que durante la semana almuerzan en los comedores escolares, pero también adultos mayores y jóvenes embarazadas. “Hay merenderos que atienden en un fin de semana a 260 pibes y otros que atienden a 20, pero si así fueran 20 que no coman nada durante 48 horas es preocupante. Todo lo que sumamos nos da una cifra superior a los 350 chicos. Es tremendo, es un número muy importante”, remarcó Ribeti.

El informe elaborado por Carlos Paz Despierta reflejó un incremento en la demanda de raciones de un 50% respecto del año anterior y un análisis indicó que estas se basan en alimentos con bajo aporte de nutrientes, principalmente mate cocido y pan o criollos. Dos tercios de quienes fueron encuestados consideraron que durante el fin de semana hay personas que no ingieren alimentos.

A su vez, el 66% de los merenderos no reciben ningún tipo de aporte del Estado municipal. Por lo tanto, el relevamiento da cuenta de una situación de la que no se habla hoy en una de las ciudades turísticas más importantes del país: el hambre que atraviesan niños, niñas y adolescentes carlospacenses.

La iniciativa de Ribetti establece la conformación de un Registro único de merenderos y comedores, crear un “Programa de Seguridad Alimentaria Comunitaria” que pueda asistir a estas instituciones y ampliar el presupuesto destinado al desarrollo de políticas alimentarias y nutricionales a nivel local.

El proyecto se enmarca en la ley nacional que está vigente hasta 31 de diciembre de este año y en el avance de estas iniciativas en otros municipios del país como es el caso de Quilmes, que sancionó una norma que autoriza a reasignar partidas presupuestarias priorizando la compra de alimentos, entre otras acciones de asistencia a merenderos y comedores barriales.

“La ley propone una serie de mecanismos para atender esta situación y uno de ellos es relevar los merenderos y las asociaciones civiles que se hacen cargo y ayudarlas con presupuesto proponiendo un incremento presupuestario”, subrayó el concejal.

Ha transcurrido un mes desde que el proyecto de declaración de la emergencia alimentaria fue presentado y el punto aun no sale de la Comisión de Desarrollo Social, Educación y Salud donde fue derivado en la sesión del 29 de agosto pasado.

Al igual que sucedió con funcionarios nacionales –reticentes a reconocer el problema por el costo político que esto genera-, a nivel local lo que ha primado es el silencio. En esa línea vale incluir la negativa del oficialismo a aprobar el proyecto del espacio Carlos Paz Inteligente que simplemente se proponía reconocer la tarea de dos instituciones emblemáticas de la ciudad y que vienen trabajando voluntariamente por atender la demanda de alimentos como lo son el Club Lechero y el merendero Solecitos Naranjas (ver aparte).

No obstante, y en el marco de la presentación del equipo de la Secretaría de Desarrollo Social, Educación, Género y Diversidad, el municipio anunció la apertura de tres comedores que funcionarán en barrios Colinas, La Quinta I Sección y El Canal. Estarán destinados a niños hasta 12 años y sus madres y en principio funcionarán los sábados, con la posibilidad de entregar viandas los domingos para las familias que así lo requieran.

“Carlos Paz no está ajena a la situación del país, pero desde el municipio estamos absolutamente preparados para dar respuestas a las demandas de la población”, sostuvo Alejandra Roldán, responsable de la mencionada secretaría.

Destacó, además, que “más de 40 profesionales” forman parte del área a su cargo que cuenta con “cinco Centros Infantiles (CIM) y Salas Cunas, tres comedores municipales en lugares estratégicamente ubicados, dos hogares de día, un centro de inclusión donde funciona la subdirección de Discapacidad y una oficina de Adultos Mayores”.

“Tenemos presencia territorial y vamos a estar con los equipos técnicos en tres sectores de la ciudad”, afirmó.

Planteó que en el gobierno “venimos analizando la situación del país y en Carlos Paz, en donde no hay índices de NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas) actualizados, no hay índices de indigencia actualizados, palpamos la realidad todos los días porque estamos en las calles junto a los vecinos”.

Consultada sobre la propuesta para declarar la emergencia alimentaria en la ciudad que presentó el concejal Daniel Ribetti, Roldán admitió que, “no leí el proyecto”.

“Es una obligación indelegable del Estado desarrollar políticas públicas, entre ellas las alimentarias, y los hacemos a través de los CIM, de las Salas Cuna, del PAICOR, de los módulos alimentarios y ahora también lo vamos a hacer en los comedores municipales”, precisó y estimó que comenzarán a funcionar a principios de octubre, destinados a niños hasta 12 años y sus madres.

“Habrá un equipo interdisciplinario que hará una valoración de la situación de las familias. Se va a monitorear durante la semana y se hará un seguimiento familiar de cada una de las situaciones de vulnerabilidad”, explicó.

La funcionaria subrayó que desde el municipio “no podemos institucionalizar la pobreza y que por eso se va a trabajar los sábados, con la posibilidad de una vianda para los domingos para las familias que lo requieran”. Los comedores funcionarían en la sede de los CIM de barrios Colinas, La Quinta y El Canal.

Sin pan en la mesa familiar

Si se compara mes contra mes, la demanda de comida en el Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito “Cura Brochero” prácticamente se duplicó en este 2019 respecto al año pasado. Hasta agosto, la institución solidaria fundada en 1998 sirvió 1100 raciones de comida, entre alojados, quienes asisten exclusivamente al comedor y las viandas.

“El aumento es de entre 80 y 100% respecto al año pasado. Y lo que notamos es que se están acercando familias a buscar viandas porque no tienen para comer”, señalaron Alicia Barrigó y Marita Pedrocce, integrantes de la Asociación Civil que sostiene al Refugio, a VillaNos Radio.

En lo que tiene que ver con los alojamientos, la capacidad (17 varones y 5 mujeres) estuvo casi completa todos los días del año. “Es lamentable como crece la demanda, y eso es un índice de que la sociedad no está bien”, dijo Barrigó.

La profundización de la crisis provocó un desfasaje entre los ingresos y egresos de la institución, motivo por el cual se pidió al Concejo de Representantes un subsidio por única vez de 50 mil pesos. La presidenta del cuerpo legislativo, Soledad Zacarías, se hizo eco rápidamente de la solicitud, y efectivizó el aporte.

“Agradecemos la predisposición de Zacarías. Acudimos al Concejo porque arrastramos unos 12 mil pesos por mes de déficit, y ese monto nos permitirá equilibrar las cuentas hasta fin de año”, señaló Pedrocce.

El Refugio cuenta con un subsidio mensual del municipio de 23500 pesos que se destina en su mayor parte a pagar el alquiler (19000 pesos). Por aportes de socios ingresan entre 3 y 4 mil pesos por mes, además de lo que se recauda por la venta de papel, cartón y botellas (8/9 mil pesos), y las donaciones.

Igual no alcanza.

“Hay emergencia alimentaria cuando alguien no tiene para comer. Y eso sucede en Carlos Paz, aunque es una realidad que se procura ocultar. Existe un trasfondo ideológico de lo que se quiere ver o no”, dijo.

El Club Lechero es otra de las instituciones de la ciudad que puede dar cuenta de la situación alimenticia en la que se encuentras las familias más vulnerables de la ciudad. En la actualidad, y a raíz del agravamiento de la crisis económica, la institución solidaria atraviesa serios problemas.

“En virtud de la situación ha mermado muchísimo la recolección. No estamos llegando a los 400 litros por mes y los merenderos son cada vez más. No damos abasto”, advirtió Florencia Simón, una de las impulsoras del club, en diálogo con VillaNos Radio.

Puso como ejemplo un nuevo merendero que abrirá a fin de mes en barrio Altos del Valle (“tuvimos que decirle que no podíamos ayudarlos”), y un centro de rehabilitación de adicciones con el que tuvieron que cortar la colaboración.

“No nos alcanza la leche”, dijo, apesadumbrada.

En este contexto se dieron con la noticia, el pasado jueves 12 de septiembre, de la negativa del oficialismo para aprobar un proyecto impulsado por el edil Carlos Quaranta (CPI) que planteaba declarar de Interés Legislativo el trabajo desarrollado tanto por el Club Lechero como por el merendero Solecitos Naranjas.

“Nos causa tristeza e impotencia. Esa declaración era una forma de ayudar a visibilizar y difundir nuestro trabajo. Nunca se nos cruzó pedirle ayuda al municipio, y parece que pensaron que si nos declaraban de Interés Legislativo íbamos a ir por un subsidio. Hace 8 años empezamos y jamás nunca pedimos ayuda estatal. Los que nos ayudan son los vecinos. El rechazo fue un baldazo de agua fría”, expresó.

Desde su creación, el Club Lechero lleva entregados casi 19 mil litros de leche. La actual coyuntura económica puso a buena parte de los vecinos de Villa Carlos Paz en una situación muy complicada.

La interpretación que hacen desde el merendero Solecitos Naranjas no difiere demasiado. “La necesidad se ha incrementado de esa copa de leche y ese criollo o ese pan que se llevan a la casa ha aumentado de años anteriores a este. El año pasado estábamos recibiendo entre 40 y 50 niños, hoy estamos recibiendo entre 70 y 80”, detalló Silvia Suárez fundadora del merendero que desde hace 10 años funciona en barrio Colinas.

También lamentó la negativa del oficialismo de tratar el proyecto que planteaba un reconocimiento a la labor del merendero. “Era más que nada un mimo a las mamis. No se dio, no lo trataron. Quizás tenían miedo de que fuéramos a pedir dinero, cosa que en ningún momento se nos cruzó por la cabeza”, expresó.

La institución se sostiene gracias al aporte solidario de panaderías y negocios de la ciudad que acercan alimentos; además de colectas que hacen algunas instituciones como escuelas y boliches.

Consideró “de mal gusto” que el municipio anuncie la apertura de tres comedores sin que plantee una articulación con las instituciones que ya vienen trabajando en los barrios. “Se abren tres comedores que darán la comida los sábados y a menores de 12 años, con posibilidad de entrega de una vianda los domingos. Pero los niños almuerzan y cenan de lunes a lunes. No todos los chicos tienen PAICOR. Ya que van a abrir comedores, que lo hagan de lunes a lunes.

“Están visibilizando que hay una necesidad al reconocer que los niños no están teniendo la comida que se merecen, por más que los papis la luchen y la peleen. Nosotros estamos en un barrio luchador”.

En este sentido, consideró que resulta necesario que en Villa Carlos Paz se declare la emergencia alimentaria. “La necesidad está siendo muchísima. Si con eso logramos que las familias que están total y absolutamente en la ruina alimentaria, pueden mejorar un poco la situación en sus casas, tiene que ser declarada. No puede ser que se desconozca que esto está siendo necesario”, remarcó.  

Nota correspondiente a la edición n° 545 del periódico La Jornada, del 25 de setiembre de 2019.

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