Por Alejandro Gómez

Así como el clientelismo y la precarización cimientan las bases del armado político de la ‘Gestión Comunitaria’ en torno al ‘aparato municipal’ y la presión fiscal sostiene el discurso de los ‘fondos propios’, la subejecución presupuestaria desnuda la realidad detrás del ‘superavitario’ gobierno de Villa Carlos Paz.

Los datos están para quienes deseen analizarlos en los sucesivos balances firmados por el intendente Esteban Avilés, visados por el tribunal de Cuentas y aprobados por el Concejo de Representantes.

En notas anteriores nos hemos referido al incremento de la planta de personal municipal (récord histórico en 2018, en la previa de las elecciones) y a la evolución de la presión fiscal (aumentó un 50% entre 2012 y 2018) sobre los contribuyentes carlospacenses.

En este caso abordaremos la ejecución presupuestaria. Es decir, qué hizo cada área en relación a lo que había proyectado para el año.

Los números que surgen de la Cuenta General del Ejercicio 2018 son reveladores.

Lo primero que hay que precisar es que si bien se presupuestaron 1.414.509.352 pesos para 2018, efectivamente se recaudaron 1.470.278.115 pesos. Esto es el 103,94 %.

En tanto, lo gastado alcanzó un total de 1.072.043.514 pesos (75,79%). Es decir que no se utilizaron 342.465.837,25 pesos, el 24,21% del total proyectado.

“Se desprende que existió una excelente recaudación en términos de lo previsto recaudar por el lado de los ingresos. Por otro lado, la ejecución del presupuesto ejecutado de gastos, impacta directamente en el resultado del ejercicio”, señaló el Auditor de Gestión, Alejandro Díaz. Y preciso que a partir de la diferencia entre compromisos totales e ingresos totales se arriba a un superávit presupuestario de 398.234.600 pesos para 2018.

Esta cifra equivale al 37,15% del presupuesto ejecutado de egresos, porcentaje mayor que el superávit generado en 2017 que ascendió al 30,78%.

“Considerando los hechos económicos producidos estrictamente en el período 2018, esto es descontando los efectos de ejercicios anteriores, el ejercicio 2018 tuvo en superávit de 149.506.663”, indicó Díaz.

Ahora bien, por qué sucede esto. Parece haber varias posibilidades: se sobreestiman los egresos ‘inflando’ el presupuesto para justificar el aumento de la presión fiscal; o directamente no se realizan las cosas que se proyectan hacer.

En cualquier caso, está claro que el superávit no es un logro de la gestión, ni tiene vinculación con la ‘buena administración’ de los recursos como plantea Avilés una y otra vez.

En promedio simple todos los programas tienen una ejecución del 77,72% del presupuesto previsto.

Pero repasemos cómo se comportó cada área. Del balance surge que hubo una alta dispersión entre las diversas jurisdicciones responsables de ejecutar el gasto del estado municipal.

El área con menor ejecución fue la debutante secretaría de Coordinación de Gabinete, especialmente creada a los fines de otorgarle la mejor plataforma de posicionamiento al candidato del oficialismo, Daniel Gómez Gesteira. Sólo gastó el 37,48% (mayormente en sueldos), aunque hay que aclarar que recién se puso en funcionamiento en agosto (hasta ese momento estuvo vacante).

Le siguen el Consejo de Planificación Urbana Ambiental (CPUA) con el 51,73% de ejecución; y la secretaría de Calidad Institucional, Cultos, participación Vecinal y Juventud con el 60,31%.

Dos áreas por fuera del ejecutivo son las que más se acercaron a lo presupuestado: Tribunal de Faltas con el 88,57% de ejecución; y el Concejo de Representantes con el 86,41%.

En medio se escalonan secretaría de Economía (66,03%), secretaría de Desarrollo Urbano Ambiental (66,93%), Captur (69,70%), intendencia (73%), secretaría General (75,04%), secretaría de Salud Pública (78,03%), secretaría de Turismo (78,65%), defensor del Pueblo (80,45%), tribunal de Cuentas (81,13%) y secretaría de Gobierno (84,99%).

Vale subrayar que dado el peso que tienen dentro del presupuesto la secretaría de Desarrollo Urbano, de Economía y Finanzas y de Salud Pública los montos no ejecutados suman solo en estas tres jurisdicciones 273,9 millones en 2018.

Llamativo cuando el argumento para explicar la no realización de algunas obras reclamadas por los vecinos o incrementar las prestaciones en los dispensarios, fue que no había fondos.

Destino de los gastos

En el apartado donde se analiza el destino de los gastos se refleja que de cada 10 pesos, cuatro fueron para pagar personal.

Los primeros rubros en importancia son: Personal con el 40,76%, Servicios 31,09%; y Bienes de Capital e Inversión Física con el 12,72%.

Conclusión
Este breve repaso permite concluir que el ‘combo’ presión fiscal y subejecución presupuestaria empujan el ‘superávit’ de la gestión que Avilés se empecina en mostrar como logro, cuando en realidad refleja la incapacidad para poder cumplir no ya con las promesas electorales, si no con lo que se proyecta cada año.

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