VillaNos Radio

Seis policías detuvieron a dos niñxs de 13 y 8 años ayer en cercanías del banco Nación, en ese momento los hermanitxs estaban vendiendo bolsas en el centro. Cuando lxs vecinxs intervinieron porque lxs chicxs lloraban y estaban siendo maltratados, los oficiales amenazaron con llevarlos detenidxs.

“Estaba en la cola del banco Nación y de repente se escucha el llanto de una nena desde la vereda de enfrente. La reconozco, porque unos minutos antes había pasado ofreciendo bolsas y agujas de costura. Nos cruzamos con otra gente a ver qué pasaba. Estaba la nena con la policía y con un chico más grande de 13 años”, relató Paola, testigo del hecho, en comunicación con Villanos Radio.

“La policía al varón lo estaba apretando contra la pared para revisarlo. No se estaba resistiendo y le quitaron las bolsas que estaba vendiendo. Hicieron un despliegue y se los llevaron a los dos en el patrullero. Sentí violencia en el accionar de la policía en ese momento. No es manera de tratar un niño”, expresó.

Mientras se desarrollaba el operativo, que implicó el despliegue de dos patrulleros, dos motos y aproximadamente seis policías, se comenzó a concentrar un grupo de vecinxs que pedía explicaciones a los oficiales. La mujer denunció que fueron increpadxs y hostigadxs por los efectivos policiales con expresiones como “´Vos querés venir también’, ‘Te llevamos, te subimos al patrullero’.  “Cuando preguntábamos por que los detenían nos decían ‘Usted no se meta, quiere venir hasta la comisaria’. Hicieron todo rápido, porque no tenían un testigo. El niño no robó, no pegó, no hizo nada. No pudimos hacer nada, porque se los llevaron igual a lxs chicxs”, detalló Paola.

Incluso a un joven de unos 20 años que se acercó a preguntar lo pusieron contra la pared y “él estaba con su mamá en el banco”, subrayó. Al parecer, según manifestaron lxs vecinxs, el adolescente entró a un negocio a vender las bolsas y el dueño lo echó del local y lo corrió por la calle, mientras el chico gritaba ‘Me quiere pegar’.

Finalmente, todo el procedimiento derivó en el traslado de lxs chicxs en patrullero hasta la Unidad Departamental Punilla.”No sabemos en qué estado de vulnerabilidad pueden estar. Es tan violento el accionar y la escena que estoy indignada, enojada y muy triste. Fue una situación angustiante. Como ciudadana no me siento protegida por la policía. Tenemos que estar atentxs a que no hagan ese despliegue de autoritarismo y maltrato”, remarcó.

Desde la Departamental Punilla manifestaron que los menores se encontraban en situación de vulnerabilidad, fueron trasladados hasta la comisaría y entregados a su familia. Sin embargo, no hicieron declaraciones sobre las denuncias de abuso policial.

“La policía nos atropella”

El proceder abusivo de las fuerzas de seguridad en Carlos Paz es moneda corriente y está naturalizado en una ciudad que todavía tiene la herida abierta de justicia por la muerte de Franco Amaya, asesinado por el policía Rodrigo Velardo Bustos el 22 de febrero de 2017. Para los jóvenes de barrios populares circular por el centro de la ciudad y habitar sus espacios es casi una odisea. Detenciones arbitrarias, verdugueo, requisas injustificadas son algunas de las prácticas que la policía de la provincia de Córdoba reproduce en las calles hacia jóvenes de sectores populares.

El 15 de enero de este año, sin ir más lejos, la policía realizó un violento operativo hacia un grupo de jóvenes inmediaciones del Puente Cassaffousth que concluyó con la detención de dos personas, una de ellas menor de edad. Los detenidos fueron golpeados y amedrentados por la policía, el mayor mientras intentaba registrar con su celular el procedimiento.

“La policía nos atropella, ejerce el maltrato continuo y no tenemos que seguir naturalizándolo, menos en esta época donde hay represión, están las fuerzas de seguridad poniéndote el pie en la cabeza y los grandes poderes se están haciendo dueños de nuestras vidas. La única forma de cambiar esto es participando y visibilizándolo también. Frente a este tipo de situaciones tenemos que estar atentos como ciudadanxs”, reflexionó Paola sobre la actitud de lxs vecinxs que decidieron intervenir cuando vieron el trato de los oficiales hacia lxs niñxs.

A su vez, advirtió su preocupación por la mirada punitiva que existe sobre la seguridad en un contexto electoral y ante un gobierno nacional que es el principal impulsor del proyecto de ley que apunta a bajar la edad de punibilidad en nuestro país de 16 a 15 años. “Hay gente que compra el discurso de que más policía en la calle es más seguridad. Inseguridad es no llegar a fin de mes, no tener un plato de comida para poner arriba de la mesa, no tener trabajo. El tema pasa por otro lado, porque el pueblo tenga las mínimas necesidades cubiertas. La seguridad es que estos pibxs en vez de estar vendiendo en la calle puedan estar en la escuela o planificando que van a hacer con sus amigxs, pero no teniendo que ver cuánto dinero juntan en el día para ver si pueden llevar un plato de comida a la casa”, sentenció.

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