“A río revuelto… ganancia de abuelo” (Costanera Bernardo D’Elía – Villa Carlos Paz – Abril de 2019)

La potente crecida del San Antonio parece no alterar la calma chicha que se vive en la galería trasera de la residencia de la Familia Fernández.

El Adolfo luce sereno, a días de su cumple redondito, y parece estar, pucho en mano, tomando examen de danza a su nieto Santi.

Mireya, bajo la ratona mesa, es mudo y perruno testigo de lo que hacen sus mejores amigos.

Adolfo R. Fernández, todo un personaje de esta villa, segunda generación de propietarios del legendario Molino Rojo, ha visto pasar mucha agua bajo el puente y… podemos romper el refrán: la vio pasar por el jardín mismo de su casa de barrio Los Manantiales.

Mi cobertura fotográfica de la creciente y el lente largo de paparazzi a estrenar, hicieron el resto.

Como no tengo la caradurez de los espías, le pedí permiso a El Adolfo para usar esta simpática foto y que no parezca una chantada de película mafiosa.

Con el humor de El Adolfo y el mío… coincidimos en que esta foto hubiera disparado geniales comentarios del querido (y recientemente desaparecido) Doctor Pupi Alasino, con quien supimos juntarlos en una mesa de café para grabar recuerdos para EncuentroS.

Como cantaba en los 80s en la pista azul de Molino Rojo, la diosa del pop country yankee Carly Simon, “Let the river run”, que en castellano dice ‘masomenosasi’:

“Estamos viniendo a la orilla

Corriendo sobre el agua

Pasando por la niebla

Tus hijos e hijas

Deja correr el río

Deja que todos los soñadores

Despierten la nación

Ven, la Nueva Jerusalén”.

Cuando el río San Antonio va… y va. Corre con destino de San Roque… y El Adolfo, su nieto danzarín y Mireya… lo dejan correr.

Nota correspondiente a la edición n° 540 del periódico La Jornada, del 24 de abril de 2019.

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