Por Felipe Etkin

El tiempo pasa. El inevitable devenir de los años transforma las ciudades, corroe las fachadas de los monumentos, modifica los paisajes y cambia las culturas. Poco a poco, esa tiránica carrera del presente va redefiniendo las sociedades y a sus protagonistas; y es en ese panorama donde el ejercicio de la memoria demuestra su importancia vital. Como dice Mempo Giardinelli “el olvido es siempre razón de la mentira”.

A medida que avanzan los años, los hijos e hijas de los ´80 y los ´90 vamos poblando nuevos espacios otrora desconocidos para quienes nacimos luego de la dictadura: escribimos en medios de comunicación, nos paramos frente a un aula, publicamos libros, editamos álbumes musicales, desarrollamos emprendimientos, difundimos contenidos, integramos listas electorales, trabajamos, tenemos hijos y nos insertamos -de alguna manera y como nos sale- en el llamado ‘círculo productivo’ del capitalismo tercermundista en el que vivimos. Pasamos a ocupar roles culturales y profesionales decisivos para la continuidad de este mismo devenir.

De alguna forma, vivencialmente nos vamos alejando de los sucesos que acaecieron en nuestro país entre 1976 y 1983. Físicamente, puede ir perdiéndose el rastro y; además, la experiencia propia y corpórea de quienes habitaron activamente esas décadas difícilmente se transmita. Asimismo, la vigencia de una cultura represiva, la incompetencia de la justicia y la restauración de políticas herederas del programa económico iniciado en la década de 1970; obligan a que asumamos la memoria como una práctica activa y colectiva; y cuanto más distante, más tenaz.

En este sentido, Washington Uranga propone que a medida que el tiempo nos aleja del momento en el que ocurrieron los hechos, “se hace más necesario –imprescindible– trabajar la memoria como una propuesta reflexiva que permita a la sociedad la construcción adecuada de una representación y de un imaginario sobre aquellos acontecimientos que consideramos significativos, trascendentes para la comunidad en la cual vivimos”.


Ahora y siempre

El sol campeaba en las calles de la capital provincial. Cerca de las 16 del domingo 24 las columnas comenzaban a concentran en diferentes puntos del centro. Gremios estudiantiles, partidos políticos, sindicatos y organizaciones de base iniciaban a paso lento una nueva marcha -la más grande del país luego de Ciudad Autónoma de Buenos Aires- para mantener la vigencia del Nunca Más y de la Memoria, Verdad y Justicia. Emplazado frente al Patio Olmos, un escenario aguardaba la llegada de todas las agrupaciones y la inmensa cantidad de ciudadanos autoconvocados que caminaban pintando las calles de la ciudad con el peso vivo de la historia.

“Lo más importante es que la juventud se ha sumado a esta reivindicación de los que somos sobrevivientes de esta dictadura sanguinaria. Hoy venimos a repudiar a los genocidas que aun siguen libres y también a todos los civiles cómplices, a la cúpula de la Iglesia Católica, a la burocracia sindical que actualmente está entregando con Macri y los gobernadores los destinos de la clase trabajadora al FMI. En definitiva, venimos a alzar la voz contra la impunidad de ayer y la de hoy”, comentó la referente de Izquierda Socialista, Liliana Olivero. La exlegisladora provincial consideró que la marcha es un diálogo de la memoria con el presente y que no pueden dejar de mencionarse los crímenes contra Julio López, “los pibes asesinados por el gatillo fácil cada treinta horas”, Rafael Nahuel y Santiago Maldonado. “El pacto que realizó el gobierno de Schiaretti con la Bolsonaro-Bullrich (sic) recibe hoy el repudio de los que estamos en la calle”, aseguró Olivero.

Por su parte, Constanza San Pedro, referente del Frente Patria Grande observó que participar de la marcha del  24 es un ejercicio popular de suma importancia. “Por una parte, implica salir a gritar con firmeza “nunca más” y recordar a los compañeros y compañeras desaparecidos, sus sueños e ideales. Asimismo, en estos años tan complejos donde se ha puesto en riesgo nuestra democracia y el avance de nuestros derechos, es fundamental reforzar la presencia en las calles para contrarrestar este proceso y evitar que continúen avanzando a cuestas del pueblo”, expresó San Pedro.

En tal sentido, ejemplificó con el caso del  beneficio del 2×1 a los juzgados por crímenes de lesa humanidad: “Frente a este suceso la sociedad reaccionó con un rechazo multitudinario y manifiesto que se concretó en la vía pública; sabemos que es central que aprendamos del pasado para construir el presente que queremos y el futuro que deseamos”.

Conforme fue instalándose la agenda política y económica del gobierno de Cambiemos, diversos intelectuales y organizaciones sociales señalaron vínculos entre el programa de gobierno vigente en la dictadura con algunas de decisiones tomadas en la actualidad. Al respecto, San Pedro sostuvo: “Existe cierto reflote del programa de la dictadura, referido centralmente a la aplicación de políticas neoliberales, la pérdida de derechos y de garantías; pero sobre todo por pensar un proyecto de país para pocos. No obstante, tenemos que ser muy cuidadosos, ya que no es lo mismo un golpe de Estado que aparece por la fuerza en complicidad con algunos sectores de la sociedad civil y la Iglesia; con un gobierno que es elegido mediante el voto. Es por esa razón tenemos que seguir dando la batalla en las calles pero también en las urnas para construir una alternativa de gobierno que deje de empobrecer a nuestro país”.

Consultada sobre los desafíos principales de este año para lograr dicho cometido, desde Patria Grande indicaron: “En este año el principal desafío para las organizaciones del campo popular nos atraviesa respecto de la conformación de la unidad. Un día después del cierre de las listas el espacio al que veníamos apostando decidió bajarla [en referencia a la lista de Córdoba Ciudadana encabezada por Pablo Carro]. Tenemos mucho que pensar y definir, despojándonos de nuestras mezquindades políticas y de las estratégicas de construcción tradicionales. Buscamos la unidad, pero no beneficiando siempre a los que nos gobiernan hace años y que son quienes tienen la mayor disponibilidad de recursos y aparato electoral. El objetivo es que podamos definirnos en unidad para lograr la derrota definitiva del gobierno de Cambiemos y su forma de gobierno”.

Con el caminar de la gente, el 24 de marzo se teñía de arte y rebeldía. Teatralizaciones, danzas, comparsas y milongas que se desplazaban con el tumulto daban muestra, una vez más, de la multiplicidad de prácticas que implica la vida en democracia y que Justicia también es tomar la calle para transformarla.

Betiana Cabrera Fasolis, referenta de Libres del Sur manifestó que todos los años su participación  tiene que ver con la conmemoración de hacer pública la demanda por la memoria, verdad y justicia. “Siempre tratamos de darle una mirada actual y poner en tensión algunas situaciones que suceden en este momento en particular. El panorama social en nuestro país está teñido por la crisis, por una mayor desocupación, por un uso oportunista de las fuerzas de seguridad de la mano de Patricia Bullrich, a quien le solicitamos su renuncia. Esto se vincula con la doctrina Chocobar y la militarización de creer que con mayor presencia de las fuerzas de seguridad vamos a poder avanzar a tener ciudades y barrios más seguros”, remarcó.

Asimismo, descartó que el gobierno de Cambiemos signifique una restauración del ideario dictatorial ya que lo de Mauricio Macri es una derecha democrática. “Ya lo vimos en Chile y lo estamos viendo en otros países. Estamos frente a una restauración de un pensamiento conservador que se ve reflejado en figuras particulares como Bolsonaro, Olmedo y García Elorrio acá en Córdoba. Son datos que nos obligan a repensar constantemente acerca de los discursos de odio que muchas veces son solapados o tomados en burla pero realmente atentan contra los derechos humanos vigentes. Hoy por hoy el gobierno de Macri representa los intereses del establishment  y del FMI y a 43 años del golpe cívico, eclesiástico y militar que sucedió en la argentina tenemos que retomar muchos de los valores e ideales de los y las que fueron desaparecidos por pensar, por ser audaces y animarse a construir una sociedad distinta. Tenemos que retomarlos, actualizarlos y ponerlos en vigencia para construir con memoria, justicia y con la vista puesta en el mañana”, concluyó.

Por parte de la Unión Cívica Radical (UCR), Matías Cejas, presidente provincial de la Juventud de dicho partido y actual candidato a legislador por el mestrismo destacó que su espacio político “cumplió un papel muy importante con respecto a la Memoria, la Verdad y la Justicia” de la mano del expresidente Raúl Alfonsín.

Al ser consultado por su pertenencia al oficialismo nacional y las críticas respecto de la política de Derechos Humanos del gobierno, Cejas indicó: “Si bien nosotros tenemos algunas diferencias con Cambiemos, comprendemos que es a partir de esas diferencias donde surgen grandes proyectos. El radicalismo está haciéndose escuchar en Cambiemos para que haya más memoria, más verdad, más justicia y que el gobierno se haga eco de esto”.

A su vez, desde la Juventud Peronista del Partido Justicialista indicaron que como agrupación tomaron la decisión de participar de la marcha “recuperando el legado de los compañeros desaparecidos, que en su mayoría fueron peronistas”, y reafirmando la necesidad de no olvidar lo sucedido hace 43 años. “Como jóvenes levantamos la bandera de los derechos humanos; en la actualidad surgieron muchos colectivos de la juventud que trabajan por la defensa de nuestros derechos conquistados como de nuevos reclamos urgentes y esto es necesario acompañarlo en las calles”, subrayó Pol Macías, integrante del espacio.

30.400

Hace algunos años comenzó a tener mayor visibilización un reclamo específico dentro de los colectivos de derechos humanos y las manifestaciones por la Memoria. Tiene que ver con la necesidad de revisar parcialmente la historización del plan sistemático de desaparición de personas perpetrado por el gobierno militar, para no olvidar la existencia de 400 casos de personas desaparecidas pertenecientes al colectivo LGTB+.

De acuerdo con la Agencia Presentes, la primera mención a este número apareció en 1987 en “La homosexualidad en Argentina”, libro escrito por Carlos Jáuregui en el que indica: “Nuestra comunidad, como toda minoría en tiempos dictatoriales, fue víctima privilegiada del régimen. El fallecido rabino Marshal Meyer, miembro integrante de la CONADEP (Comisión Nacional para la Desaparición de Personas), creada durante el gobierno radical, expresó en 1985 a quien esto firma, que la Comisión había detectado en su nómina de diez mil personas denunciadas como desaparecidas, a cuatrocientos homosexuales. No habían desaparecido por esa condición, pero el tratamiento recibido, afirmaba el rabino, había sido especialmente sádico y violento”.

Marchando hacia Patio Olmos el pasado domingo, Mar Rodríguez comentó que durante muchas décadas no se visibilizó esta parte de la historia. “Es un proceso que lo inician las mismas personas trans para recuperar la memoria de las 400 desaparecidas del colectivo LGBT+ durante la dictadura. En el gobierno de facto, muchas veces también en la actualidad, llevaban a prisión a los y las trans por ‘vestir indecorosamente’ y ahí eran sometidas a todo tipo de vejaciones y torturas. Por otra parte el reclamo es visibilizarnos también en la actualidad, dentro de mi identidad trans creo muy importante darle a conocer a toda la sociedad la historia de estas 400 personas con identidades disidentes que fueron desaparecidas. Todavía hay una deuda muy grande heredada del periodo dictatorial”, explicó Mar.

Asimismo, Betiana Cabrera subrayó que la demanda no solamente tiene que ver con la recuperación y el pedido de justicia; “se vincula con las impunidades de hoy, donde sin lugar a dudas hay una fuerte tensión con los derechos de las mujeres y las disidencias; por eso volvemos a remarcar la defensa de la Ley de Educación Integral, el derecho al acceso a la salud y al aborto seguro, legal y gratuito”.

Por otro año más, las calles fueron testigo de una sociedad que niega rotundamente todo olvido, rechaza de plano todo perdón y que incansablemente se reafirma en la lucha. No tenemos excusas, en la tierra de las viejas de pañuelo blanco, sabemos que la dignidad y los pies en el barro son la madre y la abuela de todas las batallas.

Nota correspondiente a la edición n° 539 del periódico La Jornada, del 27 de marzo de 2019.

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