Se profundiza la persecución política en la municipalidad y ahora le tocó el turno a otra profesional de la salud

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La intolerancia del intendente Esteban Avilés para con todos aquellos que piensan diferente es proverbial. La cuestión deviene en persecución política cuando se aplican fuertes represalias a trabajadores del municipio. Esta vez le tocó el turno a la odontóloga de niños y adolescentes que cumplía sus funciones en el Centro Odontológico Municipal y en el Centro de salud de Colinas, en ambos lugares con un excelente legajo de servicios según relata el propio personal del lugar.

Se trata de María José D’albano, quien ingresó al municipio en 2012, durante el primer año de gestión de Avilés y su vínculo laboral fue a través de un contrato de locación de servicios hasta junio de este año. A partir de allí, y a su pedido, según el estatuto municipal, firmó un contrato administrativo hasta fin de año.

Sin embargo, el pasado jueves 30 de agosto fue notificada que la secretaría de Salud, a cargo de Rubén López, prescindía de sus servicios sin mediar explicaciones de ningún tipo.

Colegas y compañeros mostraron su solidaridad ante el despido y admitieron su sorpresa por cuanto el expediente de la profesional no tenía quejas y, en cambio, mostraba excelente predisposición al trabajo, asistencia, puntualidad y estadísticas reflejadas en las planillas de trabajo diario y mensual.

D’albano es la pareja del Dr. Germán Flesia, odontólogo, Dr. en Odontología y Profesor Universitario quien también formó parte del equipo de gobierno en la primera gestión del intendente Avilés y tuvo a su cargo, entre otras tareas, el desarrollo del proyecto y la puesta en marcha del Centro Odontológico Municipal que funciona en barrio Las Rosas Centro.

Se rumorea que Flesia, actualmente, está trabajando en los equipos técnicos que preparan la propuesta electoral de Rodrigo Serna para competir por la intendencia en la elección del año 2019. Esto llegó a oídos de las autoridades y la decisión de rescindir el contrato administrativo invocando la cláusula de despido a la Dra D’albano fue casi instantánea. La represalia política tuvo más peso que el excelente legajo, las referencias, y el hecho de que, apenas hace dos meses, el mismo municipio fortaleció la relación laboral con la profesional a través de un contrato administrativo.

Esta situación se suma a otras que dejan expuesta la enorme precariedad laboral que existe en el municipio con la mayoría de sus trabajadores a expensas de la decisión de un funcionario para mantener su puesto laboral.

Mientras tanto, las personas que concurren a los centros de salud esperan que sus niños sean atendidos y continuar sus tratamientos.

 

Nota correspondiente a la edición n° 531 del semanario La Jornada, del 10 de setiembre de 2018.

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