El senado rechazó la ley del Aborto pero los pañuelos verdes siguen flameando

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Por Felipe Etkin

Tras cuatro meses de debate público y legislativo, la cámara de Senadores decidió rechazar el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que impulsaban organizaciones sociales, un sector multipartidario de funcionarios y ciudadanas movilizadas por el reclamo.

Por la diferencia de siete votos en contra, la iniciativa encontró un freno que -de acuerdo con las normas del Congreso- la hará dormir, al menos, hasta el 1 de marzo del 2019.

A ciencia cierta no se trató de una sorpresa para nadie. De hecho, desde los días previos la gran mayoría de los senadores había expresado su posición; y “el poroteo” quedó limitado a constatar que todo se desenvolviera tal cual lo estipulado.

38 votos en contra, 31 a favor, dos abstenciones y una ausencia son el resultado cuantitativo de la jornada. Sin embargo, el análisis cualitativo, se remonta muchos años atrás y recorre gran parte de la historia del país, los movimientos feministas y los reclamos por ampliación de derechos a nivel mundial.

Mientras una multitud comenzaba a pisar las calles aledañas al Congreso, pasadas las 10:20 del día miércoles se alcanzó el quórum necesario para el inicio de la sesión. El tratamiento de la media sanción comenzó con una lista de oradores compuesta por 54 legisladores y siete jefes de bloque que darían el cierre.

De acuerdo con lo establecido en la reunión del cuerpo el día previo al debate, los miembros informantes de las diferentes comisiones tuvieron el primer turno de exposición con 15 minutos de límite. Se trató de Salud, presidida por Mario Fiad (UCR – En contra); Justicia, Pedro Guastavino (Bloque Justicialista – A favor) y Asuntos Constitucionales, Dalmacio Mera (Bloque Justicialista – En contra). Luego, el resto tuvo 10 minutos cada uno; mientras los siete cierres fueron pautados de 30 minutos.

Ante este panorama, al momento de comenzar el intercambio entre los funcionarios, se estipulaba que la votación se desarrollaría al promediar la medianoche; y, de no mediar sorpresas -que no hubo-, la balanza se inclinaba por siete votos en contra del proyecto.

En tanto, desde el ejecutivo y horas antes del comienzo de la sesión, el presidente Mauricio Macri, esbozó uno de los pocos pronunciamientos públicos con respecto al tema. Es que desde la puesta en agenda sobre la legalización del aborto, Macri evitó tensar demasiado la línea de manera pública, intentando mantener un perfil de estadista distante y por momentos anodino.

En sus redes sociales, el mandatario calificó la votación como “trascendental”, pero circunscribió el debate a una discrepancia entre “creencias”. En este sentido, el máximo funcionario subrayó que “las divisiones en las creencias” sobre un tema a veces pueden ser irreconciliables. “Nadie obtendrá todo el tiempo exactamente lo que busque”, observó Macri y aseguró que, “siempre viviremos en un lugar incómodo donde algo no será del todo como querríamos que fuera”. “Si entendemos que nuestras creencias a veces ganarán y otras perderán, llegaremos a ser algo sin igual: verdaderamente libres y mejores personas”, concluyó el presidente.

 

La historia es imparable

En los alrededores del Congreso, mientras la discusión avanzaba en el recinto, las multitudes comenzaban a tomar las calles. Lo mismo ocurría en otros puntos del país donde las vigilias en sitios públicos convocaron a esperar y presionar la definición del Senado.

Constanza San Pedro, docente y militante política y de Socorristas, comentó a La Jornada que la confluencia entre diferentes generaciones de mujeres luchando en las calles juntas por el aborto legal fue un hecho histórico; desde las viejitas que desde hace décadas vienen tejiendo la demanda, hasta “las pibas del secundario que inundaron las calles” en la jornada del 8A.

San Pedro explicó que la presentación del proyecto de ley fue posible por un contexto particular en el que -desde la primer marcha del Ni Una Menos a esta parte- el feminismo “empezó a visibilizarse en las calles, en lo masivo, en la televisión, por lo cual fue posible incluir dentro de la agenda de demandas del movimiento de mujeres la del Aborto Legal”.

De hecho, se trata de un momento político particular por el cual fue posible llegar a esta instancia. “No es un aspecto menor que el debate se haya habilitado por parte del gobierno, esto no implica bajo ningún punto de vista reconocerle un mérito a Macri; sino entender que hay una coyuntura muy singular. En este marco, las feministas sostenemos que se pudo llegar a este punto gracias a la movilización del movimiento de mujeres, más allá que diferentes oportunistas políticos se aprovechen del suceso”, expresó.

La militante, quien estuvo presente en Capital Federal durante la última sesión junto a una delegación de Córdoba, remarcó que el proceso de creación del proyecto fue, ante todo, sumamente complejo. Naturalmente, las tensiones internas de cada sector, las discrepancias, las presiones externas y los negociados fueron acompañando el pulso de su redacción desde la hora cero hasta el cierre de la Cámara Alta.

“Años atrás, cuando se crea la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito se hace teniendo en cuenta diferentes puntos a los que nos íbamos a tener que enfrentar si el proyecto se trataba. Entre ellas, se incluía la objeción de conciencia y la cantidad de semanas de gestación, entre varios puntos que se anticipaban como objetos de disputa”, comentó Constanza.

Ante este panorama, fueron dos los aspectos centrales que se desenvolvieron en los últimos meses para lograr avanzar en una propuesta concreta. Por un lado, las tareas de cabildeo y acompañamiento que las organizaciones sociales ejercieron dentro de los pasillos del Congreso junto con la presión social de afuera. Por otro lado, el proceso de debate y exposiciones previo desarrollado en las dos cámaras sirvió para nutrir de argumentos y razones a la propuesta. “Todos los expositores aportaron a dar un debate democrático que la sociedad misma estaba demandando. En esas instancias pudimos ver argumentos sólidos, científicos y laicos por parte de especialistas, abogados, docentes, médicos y militantes. No obstante, del lado de los antiderechos existía una excesiva demonización basada en creencias individuales”, indicó.

Consultada con respecto a si existieron presiones por parte de instituciones para que el proyecto no se aprobara, San Pedro distinguió que -a diferencia de la sesión en Diputados- en los momentos previos al tratamiento en la Cámara Alta, la Iglesia se percató de la masividad del reclamo y la posibilidad de que efectivamente el aborto sea ley. “Desde ese momento salieron a moverse con presiones económicas y disputas de poder que tienen que ver con el lugar que lamentablemente ocupa la Iglesia en la actualidad. Por supuesto nos referimos a la institución ya que hay muchos sectores religiosos que se pronunciaron a favor del proyecto; pero la institución obsoleta que es gobernada en su mayoría por hombres ejercía estas presiones y favorecieron la movilización de los sectores autodenominados “provida” que simplemente reproducen el lugar que esperan que las mujeres tengamos en la sociedad como incubadoras de vidas que importan mientras estén en el vientre materno. Como también hay sectores conservadores y de derecha que buscan simplemente conservar el status quo”, sostuvo. A su vez, la docente señaló que la “corporación médica” ejerció una presión muy importante con las clínicas privadas “priorizando su opinión por la vida frente a la salud de las mujeres”.

Para Constanza San Pedro las mujeres y el movimiento de mujeres están acostumbradas a que nadie les “regala nada” y que todos los derechos vigentes se construyeron en mucho tiempo, “exigiendo y arrancándolos a los sectores más conservadores” que jamás pretende ceder; desde el voto en adelante. “Ahora la lucha continua en las calles y nos encuentra organizadas, con una gran fuerza por parte del movimiento; porque aprendimos la importancia de la visibilización para exigir nuestros derechos y sabemos que de hacer historia como lo hicimos en el Congreso, no se vuelve. Es irreversible a que en pocos años el aborto sea legal”, manifestó.

En conclusión y tras observar el resultado de estos álgidos meses, la socorrista destaca la posibilidad que brinda el feminismo de “trascender las individualidades y doctrinas propias” de cada partido político. En este sentido, un dato concreto es que el proyecto original fue mutando y se desarrolló gracias a que diputados de diferentes partidos trabajaran en conjunto.

De ahora en más, las organizaciones sociales coinciden en que el panorama que se abre es el de mantener la lucha y la disputa. No obstante el resultado negativo en la votación, las militantes reconocen que hay una batalla ganada por la visibilización de los derechos para tener una vida digna, goce, deseos, y placer.

Finalmente, Constanza aseguró que en el campo del movimiento feminista y las organizaciones populares prima la tranquilidad de que se está transitando un buen camino: “Sabemos que es lento y demanda paciencia, pero es el camino. Un camino que se construye en las calles con otras; y no hay viento, lluvia o frío que pueda parar esto”.

 

Nada cambió para que todo cambie

En la noche del 5 de agosto, con una cínica distancia temporal de la votación en el Congreso, Liliana Herrera moría en Santiago del Estero producto de un aborto clandestino. Una infección generalizada en la zona del útero obligó a los profesionales de la salud a realizar una intervención que finalizó con el fallecimiento de la joven de 22 años.

De la misma forma, al cierre de esta edición, una mendocina de 34 años y madre de cinco hijos luchaba por su vida luego de un aborto incompleto que devino en fiebre y hemorragias durante tres días.

Rechazado el proyecto de ley, no parece haber respuestas concretas con políticas públicas específicas para hacer frente a la problemática. Años de tímida implementación de la Educación Sexual Integral, muchas veces bastardeada por los mismos sectores que hoy se alzan contra el aborto, no allanan el camino para que en el corto plazo el Estado sea garante de derechos integrales para las mujeres. La evidencia de los últimos años lo confirma, con el movimiento de mujeres a la vanguardia de los debates y disputas y con la monumental capacidad de movilización adquirida, la marea verde es imparable.

 

Arañas y pañuelos

El camino hacia el 8A estuvo acompañado por un proceso de álgidas movilizaciones, tanto de los sectores que impulsaron la aprobación del proyecto, como quienes se manifestaban en contra. Al ritmo de las marchas, debates públicos e intervenciones, la politización sobre el aborto legal fue inundando escuelas, plazas y todo el espacio público. De hecho, la mañana del miércoles, Villa Carlos Paz amaneció con intervenciones en diferentes monumentos y sitios característicos de la ciudad.

La iniciativa, denominada como “Operativo araña” fue dirigida por el colectivo feminista Ni Una Menos, quienes junto a la agrupación política MOK; adornaron con pañuelos verdes y consignas a favor del Aborto Legal, Seguro y Gratuito las puertas del Concejo de Representantes, la Iglesia del Carmen, el reloj Cu-Cú.

Asimismo, ese día desde el Colectivo #NiUnaMenos Villa Carlos Paz desarrollaron una conferencia de prensa en la Plaza del Avión; donde a su vez transmitieron el debate en Senadores y realizaron diferentes actividades artísticas. “Venimos dando un firme debate en todos los ámbitos de nuestra ciudad, llevando a cabo actividades como pañuelos, radio abierta, volanteadas, conferencia de prensa, entre otras. Es en este sentido vamos a estar, nuevamente, en las calles al grito de ¡Aborto legal, seguro, gratuito y en el hospital YA!”, convocaron las militantes. La organización evaluó que en nuestra ciudad existe un “polo activo” respecto de “la defensa de la vida y los derechos de las mujeres”.

 

Genocidas con respeto por la vida

El lunes anterior a los sucesos del Senado, el Colegio de Abogados de la provincia y su delegación en Villa Carlos Paz organizaron una conferencia acerca de las “Implicancias jurídicas y médicas del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo desde un enfoque interdisciplinario”. El evento, acaecido en el Hotel Los Sauces, contó con la participación del abogado Manuel Cornet quien desató la polémica luego de que expresó: “Nuestros genocidas de la última dictadura no mataron a las mujeres embarazadas; esperaron que naciera el niño y recién desaparecieron o mataron a la mujer”.

Cornet, a su vez, indicó que las Abuelas de Plaza de Mayo buscan a los nietos debido a que los militares no los mataban “por el respeto que tenían hasta esos asesinos por el niño por nacer”. “A la madre, ilegítimamente, le hacían lo que quisieran, la tiraban por el precipicio, la enterraban y la mataban, pero al niño no”, comentó.

El argumento del letrado -según el cual los militares que secuestraron, torturaron y aniquilaron a 30 mil argentinos tienen más respeto por la vida que una mujer que decide interrumpir su embarazo- rápidamente generó el repudio de los organismos de Derechos Humanos de la provincia, quienes en un comunicado sostuvieron que el abogado recurre a los mismos argumentos con que los genocidas justifican sus aberrantes crímenes. “Estos dichos, similares a los que hace poco esgrimieran los diputados (Nicolás) Massot y (José Fernando) Orellana, atentan contra la verdad y apelan a la banalización de lo ocurrido. Tal como ha sido acreditado en múltiples causas por delitos de lesa humanidad, las mujeres cautivas en los campos de concentración y entre ellas mujeres gestantes, fueron sometidas a condiciones infrahumanas, torturas y abusos sexuales con particular ensañamiento. Muchas de ellas aún permanecen desaparecidas”, enunciaron desde la Mesa de Trabajo Por los Derechos Humanos.

Por su parte, la filial cordobesa de Abuelas de Plaza de Mayo precisó que, contrariamente a lo sostenido por el profesional, entre los años 1976 y 2014 existen registrados 48 casos de mujeres asesinadas estando embarazadas, “hechos comprobados con la actuación del Equipo Argentino de Antropología Forense, CONADI y Abuelas de Plaza de Mayo”.

Desde la entidad aseguraron que las investigaciones confirman también el asesinato de menores y ofrecieron casos concretos como testimonios probatorios. “Que un profesional del derecho invitado por una delegación del Colegio de Abogados de Córdoba, utilice el nombre de las Abuelas de Plaza de Mayo para realizar afirmaciones públicas, que resultan mentirosas y burdas y que tienen por objetivo ocultar maliciosamente el aberrante actuar de “sus genocidas”, para justificar su posición ante la discusión por la ley de interrupción voluntaria del embarazo, merece una explicación pública de la institución que estuvo a cargo de la jornada de debate, ya que tanto el profesional, como la institución convocante, tienen “responsabilidad” por la utilización pública de nuestro nombre”, concluyeron desde la organización a pocos días de haber anunciado la aparición del nieto recuperado n° 128.

 

Nota correspondiente a la edición n° 527 del semanario La Jornada, del 13 de agosto de 2018.

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