PhoTortul (La foto de la semana): “El amor en los tiempos del papel”

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“El amor en los tiempos del papel” (Calle Azopardo – Villa Carlos Paz – Otoño de 2018)

La Tere y el Pete. Que linda pareja. Al borde de cumplir nosecuantos años juntos.

– A ver, vamos con un par de fotitos. –Les digo con la boca llena de chocolate.

– Con la foto del casorio o sin, Luisito?!? –Me pregunta ella.

-Una con…y una sin. –les respondo para salir del paso. Mientras él posa resignado… o digo mejor: recién levantado.

Click… click

El reportaje de EncuentroS que hicimos con mi examigo Eldor “Piti” Bertorello ya estaba en la tarjeta de memoria de mi Sony… y ahora ligamos un cafecito… y unos chocolatines. Pero no por esos obsequios se van a salvar de mi maldad ahora… de mi indiscreción.

A ver, por dónde empezar?!?

Los entrevistamos por separado, no por miedo a que se peleen sino porque a La Tere la enganchamos con su hermana La Beti para hablar de los tiempos de la niñez en este pueblo, cuando ambas eras ‘las poyas’…o sea, las hermanas de ‘los poyos Saez’. Personajes entrañables de la Villa.

Pero esa es otra historia.

Ahora que se levantó Osvaldo Pesci de la siesta, y tras hacerlo hablar un poco de su historia, les pedimos datos sobre su “Love Story”.

Osvaldo Pesci es un gringo bueno, acostumbrado a hacer siempre… “buena letra”, y para conquistar a mamina (o sea a la Tere) buscó acortar camino con una carta!!!

Siendo él muyperomuy peronista y la familia de ella muyperomuy radical (en especial sus hermanos) y siendo malo para bailar… el Pete veía sus chances de conquista menguar… a decir verdad… las veía desaparecer por completo. Ella ya le había adelantado ese verano que se conocieron que le encantaba bailar. Que bailar y pescar era lo que más le gustaba. El debía volver ya a su Córdoba Capital, las vacaciones se le terminaron, aunque las estiró (sin permiso) un par de días.

Los teléfonos y whatsapps no existían ni en los libros de Julio Verne, eran tiempos que el amor se plasmaba en papel. Así que jugó su última carta en: una carta (valga la redundancia y el consumo de papel).

Como Pete tampoco era bueno escribiendo, hizo una trampita que hoy, Fernando, Adriana y Carolina ya deben haber perdonado… sino no habrían nacido, fruto de ese amor casi infantil, ya que ambos apenas si pasaban los 13 años. Esa trampa la plasmó en papel una cuñada del Gringo que escribía lindo.

El engaño dio resultado, la carta bien redactada y de buena letra funcionó como flecha de Cupido… y la relación de verano avanzó, lento, con detalles que no develaré por aquí (tampoco soy Polino).

Pasó el tiempo y vino la boda, como se ve en la foto, y los Pesci se radicaron en mi Villa Domínguez, al principio en la Curros Enriquez y hoy en la Azopardo; en ambos casos, casa y trabajo adheridos.

La historia de la imprenta Virgen del Valle es la misma que la de la familia que armaron. Allí están metiendo mano en papel y en tinta sus hijos en una de las tantas empresas familiares de este Pueblo-Villa-Ciudad.

De los temas dificultosos para “el levante” el Pete salió airoso, a saber:

Tema danza: ella, con paciencia, domó al potro brioso que era el Gringo y le enseñó a bailar, en la Munich, en la Balalaika…y años después, siempre juntos, animaron cuanta fiesta los tiene de invitados: las del CAS, las del Centro Italiano por caso, en donde son protagonistas de la pista.

Tema política: el Gringo aceptó de buena manera (dice y le creemos) las cargadas de los cuñados, los Saez que le decían “Correligionario Pesci”… retrucándoles él con la contrapartida peroncha de llamarlos: “Compañeros Poyos”!!!

Tema carta de amor: el engaño, como suele pasar en la novelas venezolanas, fue descubierto por la dama mucho tiempo después, más allá que la falsificación había prescripto. Ella tuvo que reconocer (y esto la enaltece) que la respuesta con el sí… también estaba redactada con una ayudita de una amiga!!!

Me parece estar escuchando “la carta”, ese temazo de La Barra cantado por La Pepa Brizuela !!!

Estaban a mano… y fueron felices… y comieron (no tanto perdices) pejerreyes, dorados, sábalos y cuanto bicho picó en sus anzuelos, porque son, desde siempre, eximios pescadores. A las pruebas en fotos me remiten. Fotos que inundan ese mueble y que combinan viajes, pesca, reuniones familiares y retratos de los seis nietos que ya cosecharon.

La vida les sonríe en estéreo entonces: salud, más alla de algún achaque superado, dinero (o acaso este país bendito nos da respiro en este tema?) y amor… a primera carta… aunque trucha.

Son La Tere y El Pete Pesci, gente de mi Barrio, de mi Villa… una pareja que siempre da una buena impresión!!!

#ParejasDeLaVilla

#VirgenDelValleImpresos

#BarrioVillaDominguez

 

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Nota correspondiente a la edición n° 520 del semanario La Jornada, del 25 de junio de 2018.

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