El tratamiento del agua en momentos de creciente: “Entra turbia pero sale potable”

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A la hora de pensar en las consecuencias de una lluvia torrencial, la prestación del servicio de agua potable es uno de los aspectos a tener en cuenta. Precisamente, la experiencia y la capacidad de los trabajadores de la Cooperativa Integral siguen siendo la clave para poder seguir garantizando la potabilidad del agua que llega a cada vivienda aun en esas condiciones.

“El agua entra turbia, pero sale potable”, afirmó con seguridad Julio Guzmán, trabajador de la Coopi y operador de la planta potabilizadora en Cuesta Blanca.

En diálogo con VillaNos Radio, detalló que el pico de tres metros de creciente llegó a la zona de la planta alrededor de las 6 de la mañana del martes.  “No recuerdo que haya llovido así en mayo. Esta creciente nos sorprendió”, afirmó.

En cuanto a la turbiedad con la que entra el agua a la planta, el operario detalló que esta vez el nivel fue de 200 y que, de acuerdo al protocolo vigente, el máximo permitido para considerar que el agua es potables es de 12.

“Con los químicos, la experiencia de los operadores y la bioquímica, sale todo como corresponde. Estamos sacando el agua con nivel 1 de turbiedad. Así que la gente se quede tranquila, que el agua está saliendo totalmente potable”, destacó Guzmán.

Sostuvo que en sus 12 años de experiencia en el trabajo en la planta, nunca vio que una creciente trajera agua con un nivel de 200 en turbiedad. “Siempre está en 60, 80, 100. Algunos compañeros con más años de antigüedad, como Neri Bustos, cuentan que ha venido creciente con un nivel 400 de turbiedad. Pero para mí, esta es la primera vez. Y me sorprende”, reconoció.

También explicó que cuando llega una creciente, los trabajadores tienen un tiempo estimado de 45 minutos para activar un proceso intensivo de potabilización. “Tenemos ese lapso para poner los productos y poner a punto la planta. Si uno se descuida, pasa la creciente y no presta atención a tiempo, por la canilla saldría barro. Eso hace que el operador de noche tenga que estar prestando atención y cada 10 minutos ir a mirar el movimiento del río”, describió.

 

Nota correspondiente a la edición n° 514 del semanario La Jornada, del 14 de mayo de 2018.

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