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VillaNos Radio

“Tengo la esperanza de que deje de necesitar medicación”, expresa Sabrina Castro, mamá de Noah Morales. Y la esperanza se expresa no sólo en su voz sino en cada mirada que le dirige a su hijo.

Noah es un pequeño niño de 20 meses que nació con microcefalia por una mal formación cerebral. Ha quebrantado todo diagnóstico médico, y ahora familia busca continuar su tratamiento en Ecuador, a cargo del Dr. Iván Marchán Peñafiel en el cual se regenerar y madurar las estructuras cerebrales.

Con la intención de juntar fondos para conseguir ese objetivo, este sábado se concretó una gran jornada solidaria en el centro vecinal de barrio Santa Rita. Fue la quinta edición del FELIZsiDAS, que implicó la realización de una master class solidaria de Zumba para ayudar a Noah Morales.

Todo lo recaudado será destinado para el tratamiento de Noah.

“Si bien hoy su salud está muy bien, la parte motriz y cognitiva tiene un retraso importante. Eso nos lleva a vivir girando en torno a este sol”, expresó Sabrina en diálogo con Sin Envoltorios (VillaNos radio 100.7 FM).

Describió que Noah tiene casi 2 años y que no logra sostener su cabeza. A eso se suma que su forma de alimentación es a través de un botón gástrico. “La estamos luchando”, resumió.

La mujer recordó que los médicos no le dieron ninguna esperanza al darle el diagnóstico de holoprosencefalia semilobar. “No es una caso común. En el hospital de niños llegó a un punto de que a los médicos ‘se le quemaron los libros’. Dejaban pasar infecciones urinarias, alternaciones en el sodio. A mi hijo le conozco hasta la forma de respirar. Entonces a mí no me podían decir cualquier cosa cuando el error lo estaban cometiendo ellos”, describió.

Y remarcó: “Cuando estuvo en terapia intensiva, muchos me dijeron que lo tenía que soltar. Yo lo solté. Yo no quería que se quede acá para sufrir. Es lo que más amo en el mundo, pero quiero verlo bien”.

Después de ese momento, Noah empezó a mejorar. “Tenía cuatro drogas para el corazón. Al otro día tenía dos y al otro día, ninguna. Y lo pasaron a sala común”, recordó Sabrina sobre lo vivido el año pasado.

“Él me demostró que se quería quedar. Y si él quiere eso, yo la voy a pelear hasta lo último. Los médicos hacen un juramento y mientras mi hijo siguiera respirando, tenían que velar por su integridad”, subrayó.

Sabrina relató que buscó tratamiento en distintas partes del mundo, porque lo que pretende es que Noah desarrolle “la mayor autonomía que pueda”.

El tratamiento que se realiza en Ecuador es de regeneración celular. “Esto consta de sacarle celular del torrente sanguíneo para ponerles hormonas, proteínas, enzimas, conductores celulares, micro y nano tecnología para luego volver a insertársela. Con esto se logra regenerar estructuras cerebrales y hacerlas madurar para que esto permita un mejor neurodesarrollo”, precisó.

Y subrayó: “Tengo la esperanza de que deje de necesitar medicación”.

Noah y su familia está siendo acompañado por la fundación SAUN. “Ellos son los que arrancaron con este sueño”, dijo Sabrina y detalló que el tratamiento consta de 5 sesiones y se concretarán cada 20 días. Cada terapia sale 3 mil dólares.

 

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