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En una noche histórica, el músico británico se presentó por primer ¿y única? vez en Córdoba. Cómo se vivió el show.
 
 

Phil Collins pasó por Córdoba y escribió otra de las páginas de la historia musical. Ya lo hicieron antes artistas como Sir Paul, Ringo Starr, Madonna y bandas como Metallica Aerosmith. Pero anoche, fue muy especial.

Con “Sold Out”-localidades agotadas-la cancha en el corazón de Alta Córdoba se llenó de un público ecléctico, en su mayoría post 30 que esperó con espíritu festivo el show que fue un revival de los 80 desde el incio. Enrico Barbizi, el músico que jugó de local, abrió la jornada con el reconocimiento del público que desde temprano había ingresado al predio. The Pretenders siguió calentando el ambiente con un clásico detrás de otros, aptos para bailar lentos. Y cuando la temperatura fresca del otoño empezaba a sentirse, un puntualísimo Phil Collins abrió la noche a las 21.30 y saludó con “Hola Cordóba, hola Argentina. Muchas gracias. And that’s all the spanish I know. Are you ready?” ( Y ese es todo el inglés que sé). Al aplauso efusivo le siguió una marca registrada de su carrera y un hit indiscutible: Against All Odds (Take a look at me now)

La noche estaba hecha. El flashback a la década de los 80 era indiscutida y el aura de décadas pasadas inundó el lugar repleto de almas nostalgiosas a las que los recuerdos no dejaron de atravesarlos. 

Phil entró caminando con bastón, vestido con un “total black” bastante casual y unas New Balance negras. Su banda, sus instrumentos coparon el escenario. Muchos de los músicos lo acompañan desde hace más de 30 años, y en la batería -instrumento que dejó de tocar por sus múltiples problemas de salud- su hijo de 16 años hizo que no se extrañara en ningún momento la destreza de su padre.

A la primera canción le siguió Another Day in Paradise y el público estalló. Continuaron todos los hits que queríamos escuchar, se veían parejas bailar lentos, ojos que miraban imágenes del pasado y generaciones diversas cantando las letras de cada una de los canciones.

Collins repasó temas de su época solista, de Génesis. Las pantallas (que en algunos momentos fallaron) se alternaban entre animaciones vintage, luces psicodélicas y videos del pasado que mostraban al músico en sus épocas doradas. 

Sentado en todo momento, lo frágil de su cuerpo no se notó en su voz, salvo quizás hasta el final en donde el cansancio hizo mella. Por casi 100 minutos el estadio vibró al ritmo de Who said I would, No jacket, Follow you follow, In the air tonight, You Can´t hurry love y Dance into the light.El final se comenzó a palpitar con Invisible touch, Easy Lover y Sussudio. Take me home fue elegida como despedida emotiva. Mientras bajaba la temperatura ambiente, los corazones continuaban abrigados por el calor de la nostalgia. La leyenda pasó por Córdoba y 23 mil personas pudimos ser testigos.

 
Cba24n
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