Albergo Ético ya es una realidad en Villa Carlos Paz

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Por Evelina Ramírez

Cinco jóvenes con discapacidad intelectual y síndrome de down, inician un camino único y revolucionario dentro de un proyecto que también lo es. Ellos desafiarán todas las barreras sociales, culturales, edilicias y las suyas propias, para lograr ser individuos independientes y autónomos, sujetos de obligaciones y derechos. Ellos nos demostrarán que todo es posible cuando hay amor y voluntad.

Un gran faro de luz dentro de esta nuestra sociedad carlospacense que cada día se opaca más y más. Ellos son la punta de lanza para cambiar el viejo paradigma por el nuevo en donde la discapacidad UNE todas las banderas, todos los credos, todas las ideologías, el nuevo paradigma del amor incondicional llevado a su máxima expresión en un abrazo al prójimo, al desconocido al bueno, al malo, al gris, al blanco, al duro y al más blando”. Con estas palabras celebraron desde la fundación Unidos por la Inclusión Social la puesta en marcha del proyecto Albergo Ético en Villa Carlos Paz.

El lunes 5 de marzo en el hotel El Cid se dio comienzo oficial. La presidenta de la fundación, Lucía Torres, señaló a VillaNos Radio que, “los jóvenes están muy entusiasmados”.

“Están felices de poder llevar adelante esta oportunidad que se les da por primera vez en sus vidas. Los papás son los que están más temerosos, porque se les plantea el desafío de ir soltándolos. Pero la verdad es que estamos todos muy felices”, expresó.

Daniel (de Córdoba Capital), Lautaro (de Santa María de Punilla), Natalia (de Cosquín), Gabriel y Sonia (de Villa Carlos Paz Paz) son los primeros en asumir el desafío de desarrollar su autonomía en un espacio laboral. Los jóvenes realizarán tareas en las áreas de recepción, habitaciones, cocina y comedor, mantenimiento.

“El trabajo que han venido desarrollando sus familias hasta el día de hoy ha sido extraordinario, en todo el transcurso de la vida de estos jóvenes. La mayoría ellos tienen un grado de autonomía elevado. En lo que a nosotros respecta, vamos a trabajar más en lo que es el profesionalismo a la hora de brindar un servicio dentro del hotel”, detalló Torres.

Sostuvo, además, que en muchos casos, los jóvenes con discapacidad a lo largo de su vida realizan numerosos talleres de capacitación en diversos oficios, pero que luego esto no cuenta con un correlato que les permita insertarse laboralmente.

“Se cansan de hacer talleres. Lo ponen en su currículum, pero no se les abre una oportunidad de trabajo digna y seria nunca. Gabriel tiene 38 años, con un nivel cognitivo del 100%, visión perfecta y es una persona completamente apta para cualquier trabajo y nunca pudo conseguir un trabajo en Carlos Paz porque cada vez que presenta su certificado de discapacidad donde figura que tienen síndrome de Down, ahí les agarra el pánico a todos. Por eso, esta experiencia del Albergo Ético lo que busca demostrar es que los chicos pueden trabajar”, remarcó Lucía.

Vale mencionar que el proyecto Albergo Ético funciona desde el año 2009 en la ciudad italiana de Asti, en la región de Piamonte. El objetivo es lograr la inclusión, a través de la interacción de los jóvenes con los visitantes que se alojan en el hotel, y a su vez, la independencia de las personas con discapacidad intelectual.

Quien promueve esta iniciativa en el mundo es Mauro Dagna, que el viernes pasado participó de la conferencia de prensa realizada en el hotel El Cid. Recordó que hace un año daba una charla en Villa Carlos Paz con la intención de poder replicar la experiencia en Argentina y en ese sentido, sostuvo que es una “gran emoción” poder seguir haciendo crecer la propuesta.

“Albergo Ético busca desarrollar plenamente la autonomía y la independencia de la persona con discapacidad intelectual. No es un proyecto laboral, aunque sí tiene una salida al mercado laboral. Pero el principal objetivo del Albergo Ético es la autonomía”, aclaró.

Sostuvo con esperanza que “este es el primer paso para llegar a tener en Villa Carlos Paz un hotel-escuela donde puedan participar más personas y por más tiempo”.

El propietario del hotel El Cid, Rodrigo Serna, celebró a través de las redes sociales la puesta en marcha del proyecto. “Contra viento (burocracia) y marea. Contra estereotipos y preconceptos, contra politiquería barata y miseria humana, contra los que sin hacer nada se oponen. Contra la mediocridad mental. Hoy entre los que sí!!!, somos una familia y una realidad que sale a la luz. Albergo Ético Argentina. Gracias!!!”, escribió en su perfil en Facebook.

En ese sentido, Dagna destacó que el empresario “no sólo abrió las puertas de su hotel, sino las puertas de su corazón”. “Sin la ayuda de personas como Rodrigo no sería posible hacer crecer el proyecto. Yo cuando hablo de tener una estructura propia es porque nos permite sortear algunas estructuras burocráticas. La ley no está preparada para un proyecto como este”, afirmó y detalló que durante tres meses tuvieron que esperar para conseguir un permiso para desarrollar el proyecto.

Dagna precisó, además, que es la primera vez que se replica esta experiencia en América Latina. “Tengo muchos compromisos con gente de Brasil, Santiago de Chile y otros lugares de Argentina. Hay gente que quiere empezar, pero están todos esperando que de verdad alguien dé el primer paso. Rodrigo ha dado el primer paso. De verdad”, destacó.   

Torres coincidió con Dagna en que una de las metas a alcanzar es conseguir un hotel propio para poder darles la oportunidad a más jóvenes con discapacidad. Además, contar con un espacio propio también les permitiría quedarse a dormir a quienes estén trabajando, con la intención de que esto fortalezca aún más su autonomía e independencia con respecto a sus familias. Hoy ese aspecto se está trabajando en el hecho de que los chicos viajan solos desde sus casas hasta el hotel.

“Ojalá que esto pueda multiplicarse e irradie a toda la sociedad, para que vayan cambiando los corazones”, deseó Torres.

 

La palabra de los protagonistas

Gabriel: “Esta experiencia es muy fuerte para todos. Siento que esta experiencia les servirá también a los que vienen detrás de nosotros, que también aprenderán a desarrollarse con autonomía, como lo estamos haciendo nosotros. Le agradezco a Rodrigo (Serna) por abrirnos las puertas; y tanto más a Mauro y Lucía que nos dieron la posibilidad de participar en este proyecto”.    

Daniel: “La experiencia es maravillosa y bastante linda. A todos nos permite aprender más cosas nuevas. En mi parte, yo estoy en la cocina y estoy aprendiendo cosas bastante lindas”.

Natalia: “Yo estoy en la recepción y estoy aprendiendo a mandar e-mails y contestar. También guardo los papeles. La experiencia es muy linda”.

Sonia: “Los compañeros nos recibieron bien. Nos están ayudando a hacer bien las cosas”.   

Lautaro: “Estoy en la parte de limpieza y tiendo las camas. Quiero seguir aprendiendo cosas nuevas”.

 

Nota correspondiente a la edición n° 505 del semanario La Jornada, del 12 de marzo de 2018.

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