Queen + Adam Lambert - Cba24nQueen se presentó anoche junto a Adam Lambert en el Orfeo Superdomo después de haber sido un éxito en el Rock & Río. El público cordobés cantó y bailó todas y cada una de las canciones.

Este tipo de recitales son los más interesantes para el análisis. En éste caso, por muchos motivos. La razón obvia es la calidad musical y tipo de show absolutamente internacional en el medio de Córdoba City; la segunda, es por la mixtura de públicos en lo que a edad se refiere; y la tercera es porque desde la muerte de Fredie Mercury era imposible imaginar un sucesor a su altura para seguir con el mito Queen.

Brian May y Roger Taylor debieron esperar casi dos décadas para encontrar al heredero. Y la espera valió la pena. El público que asistió anoche esperaba ver una gran banda y un gran cantante. Aquellos que quisieron evitar ver algo de la presentación en Buenos Aires esperaban sorprenderse y dudo que alguien pudiera salir del Orfeo con un atisbo de decepción. Adam Lambert brilló en el escenario por su calidad vocal, su impresionante registro que llega cómodo al de tenor y que igual se luce en el rango de barítono y por su magnético histrionismo. Si. Freddie Mercury es irreemplazable. Pero Adam Lambert le hace justicia.

El espectáculo inició cuando el telón circular que lucía el logo de Queen (logo que diseñó el propio Mercury en los inicios de la banda en la década del 70) y los primeros acordes de One Visionhicieron delirar a la expectante audiencia. Una pantalla gigante en forma de Q enmarcada por un juego de Leds logró combinar lo multimedia con lo directo. Un escenario en forma de T permitieó que los integrantes de la banda se lucieran cerca del público.

Entre luces, clásicos, solos de guitarra y bateria, el show fue desarrollándose sin altibajos. El recuerdo y la emotividad llegó a su clímax cuando Brian May con su guitarra acústica se dispuso a cantar “Love of my life”: “Si me ayudan, podemos lograr un poquito de magia” fueron las palabras que en perfecto español dijo el guitarrista. Visiblemente emocionado comenzó a cantar con un coro improvisado que incondicional cantó cada frase del himno de Fredie. Hasta que , por supuesto, gracias a la magia de la tecnología, el mismo Fredie hizo su aparición a través de la pantalla gigante. El momento quedó inmoratalizado con las selfies que el propio May tomó desde el escenario.

Luego llegaron los solos: los de Roger Taylor y Brian May. Ambos pisando los 60 ejecutaron cada canción con la energía de los primeros años. Y además mostraron que no son sólo grandes instrumentistas sino buenos cantantes.

Adam Lambert terminó de aportar color: cinco cambios de vestuario uno más vistoso que el otro. Su escuela lírica y su pasado en Comedia Musical hacen lo propio. Lambert canta igual recostado sobre un Cheslong que parado en el medio del escenario. Su volúmen, su afinación y su color de voz no cambian y no demuestran ninguna falla. Su micrófono dorado y sus expresividad teatral hacen que su presencia escénica sea tan hipnótica como agradable. A sus 33 años calza perfecto en el traje de uno de los más grandes cantantes de la historia de la música. Y él, lo sabe. Lambert agradeció a los fundadores dejarlo ser parte de Queen y declaró su amor incondicional hacia Freddie. A diferencia de May que habló y bastante en español, Lambert sólo logró un simpático “hola”.

Crazy little thing called love, Radio Gaga, Who wants to live forever, Bohemian Rhapsody, Under Pressure, todos salvo de The Show Must Go on. Todos los éxitos que se esperaban escuchar en esa noche increíble, se escucharon. La generosidad de May y Taylor dejaron que los nuevos integrantes de Queen demostraran por qué ocupan un lugar en la agrupación. Cada uno su lució en un sólo impecable. Rufus Taylor, el hijo de Roger se “batió a duelo” con su padre en una magistral demostración de batería. Con su look “Kurt Cobain” el joven Taylor demostró que lo que se hereda no se hurta.

Es tanta la generosidad de la banda que hasta dejaron que Adam Lambert cantara una de sus propias canciones. “Ghost Town” es uno de los hits más escuchados en las listas británicas en su versión electrónica. Con la banda se encargaron de ponerle un toque de Rock & Roll. En ese momento es que la comparación con Mercury se hizo inevitable. Aunque Ghost Town es un hit pegadizo, dista mucho de las geniales composiciones de Mercury que sorprendían por las letras y la innovación armónica, melódica y rítmica. No por nada Freddie es el creador del Rock sinfónico.

Luces, humo, pantalla gigante, cambios de vestuario, sonido impecable, músicos carismáticos y talentodos y clásicos de todos los tiempos. Nada le faltó a esa noche que tuvo ese tipo de magia.

El final llegó de la mano de un doble bis. May con una camiseta de argentina con la impresión del logo dorado de Queen en el pecho, fue fiel a la costumbre que Freddie instaló allá por los 70. We Will Rock you y We are the Champions fueron las dos canciones que cerraron la noche perfecta.  Sin dudas el 27 de septiembre de 2015 será una noche que los melómanos cordobeses van a guardar bajo siete llaves en el baúl de los recuerdos. Es innegable: a Queen + Adam Lambert nadie los va a poder parar.

 

 

Cba24n

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