Daniela Herrero - TélamLa joven cantautora argentina vuelve al ruedo con su sexto disco en donde se sumerge en aguas de la canción pop-rock de rica tradición en la Argentina, con un álbum de canciones románticas honestas, con su voz y las guitarras como protagonistas.

El CD abre con “Me olvido de mí”, bien arriba, bien rockero, con la suerte de haber recuperado la voz cálida y repleta de colores de Herrero que cantan sobre un amor enfermo que la absorbe y le quita la identidad, en una relación demasiado simbiótica.

Esa línea con buenas guitarras, bajo, batería y teclados se mantienen en “En un segundo” un medio tempo que quiere ser balada, con un buen trabajo de las guitarras, mientras Herrero busca de manera enfermiza a ese amor que se fue y lo busca afanosamente.

“Cuanto” es acústica, con un gran trabajo de los teclados dándole un clima cinematográfico de jornada ventosa y fría, mientras la voz suena bien clara y Herrero se mueve en una canción con influencias de los Beatles pero también de ciertas cantautoras del country americano.

“En Nueva York” abre acústica con la voz de Herrero reluciendo entonando una letra cuasi cinematográfica a mitad de camino de un bolero, con un especial trabajo en los agudos de la garganta de la vocalista.

“Te vi te vi” abre bien con ese sonido de las guitarras y la batería a la americana, mezcla de country, rock y folk, y es un homenaje al clásico de Fito Páez ”Te vi”, ya que Herrero fue embrujada y seducida en un infierno por un caballero de cuyos besos y caricias jamás pudo escapar.

“Opera” es una balada muy romántica, con cierto dolor, en donde la voz de Herrero timonea un bloque en el que la acompañan un piano, arreglos de teclados y cuerdas. La cantautora nacida en Berazategui le pone aires Beatles a la canción a la que embellece un exquisito solo de guitarra.

“Me equivoqué” arranca con los chisporroteos típicos previos a una tormenta, con Herrero trayendo algunos elementos de su primer álbum, pero luego toma ritmo de medio tempo, con un buen arreglo de voces en el estribillo.

“Gala” originó el estilo del disco “En un segundo” con un rock con percusiones suaves casi pop, con Herrero metiéndose con su voz y los instrumentos en aguas que antes recorrieron Gustavo Cerati y Federico Moura, con una letra más abstracta, sensual, con visiones más abstractas.

“Todo eso que no puedes decir” arranca con slide, susurros, una acústica, con Herrero jugando a la chica dulce y mimosa, hasta que entran la guitarra, el bajo, la batería, y la canción va ganando en electricidad y en velocidad y deja cualquier esfera pop y se mete de lleno en el rock.

 

Télam

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