Diego Luján en Hora 19Cuando el pasado miércoles 11 de marzo por la tarde se conoció que Andrea Castana había desaparecido en el Cerro de la Cruz, Diego Luján fue hasta el lugar para colaborar con la búsqueda.

Esa misma noche encontró los primeros rastros de sangre y dio aviso a la policía.

Andrea fue hallada sin vida el viernes 13, desnuda y semi cubierta por tierra y piedras.

Una multitud autoconvocada salió a las calles para pedir justicia. El reclamo más fuerte se realizó frente a la departamental Punilla de la policía de Córdoba.

Luján estaba en ese lugar cuando fue llamado por efectivos policiales. Quedó detenido y acusado de “encubrimiento agravado”. Esa misma noche también fueron detenidos el exesposo de Castana, Juan Manuel Lazzaroni, acusado de “homicidio agravado por el vínculo”, y Fernando Villa, quien fue el vecino que dio aviso a la policía sobre un grito que escuchó en el cerro. También fue imputado de “encubrimiento agravado”.

Luján y Villa recuperaron su libertad tras pasar cuatro días presos en la comisaría local. Lazzaroni estuvo un tiempo más.

Tras confirmarse que el estudio comparativo del ADN hallado en el cuerpo de Castana con el de los sospechosos (incluidos los tres únicos imputados) dio negativo, Luján reclamó formalmente su sobreseimiento.

En una entrevista concedida la semana pasada al programa Hora 19 (Next Televisión), el joven aseguró que lo que sucedió le arruinó la vida.

“Siento en el alma y el corazón que me han arruinado la vida. Antes tenía una vida normal y después cambió todo.

Estoy con sicólogo y siquiatra intentando salir adelante después de todo lo que me tocó vivir, sobre todo de la mano de Dios.

Nunca me hubiese imaginado que por ir a colaborar, como lo hice tantas otras veces, iba a terminar preso”, dijo.

“No le encuentro explicación a porqué la justicia obró así. No lo entiendo.

Esa noche fui a colaborar como tantos otros a la par de los bomberos, los policías y rescatistas. Fui uno más del montón”, recordó. Y advirtió que, “lo que me pasó a mí le podría haber pasado a cualquiera. No me logro explicar por qué me tocó vivir esta pesadilla que no veo la hora que se termine”.

Su abogado defensor ya pidió el sobreseimiento. “Pido encarecidamente el sobreseimiento, que tengan un poco de piedad por lo que hemos tenidos que vivir, mi familia y yo”, señaló dirigiéndose a los funcionarios judiciales.

Reconoció que cuando fue encerrado “no tenía ganas de vivir”.

“Me arruinaron la vida, no les importó nada. Hicieron lo que quisieron. Violaron todos mis derechos. No se me valoró como ser humano. Fui un perro, fui cualquier cosa”, expresó, visiblemente dolorido.

Precisó que, “así como estaba en la manifestación me sacaron, me metieron en la comisaría y nadie me dio explicación de nada”.

“No lo podía creer. Primero pensé que era un malentendido y se aclaraba en un rato, pero es una pesadilla que lleva mucho tiempo. Creo que necesitaban detener a alguien y las evidencias están sobre la mesa”, opinó.

Si bien consideró que lo sucedido “es una herida que no creo que vaya a cerrar nunca”, valoró el “apoyo incondicional de toda la gente que me conoce”.

“En ningún momento me hicieron sentir que no me creían. La gente sabe quién soy”, destacó.

Luján aprovechó la entrevista para pedirles a los vecinos que “no tengan miedo de ayudar”.

“Con esto que me pasó no voy a dejar de ayudar a la gente. No voy a cambiar mi forma de ser.

Lo que le pido a Dios es que realmente se haga justicia, porque hasta ahora no hay nada y eso me causa mucho dolor y mucha tristeza”, manifestó.

Por último, sostuvo que al fiscal Ricardo Mazzuchi, quien ordenó su detención, “lo único que le preguntaría es porqué me tuvo que poner en una situación así cuando lo único que hice fue colaborar”.

 

Nota correspondiente a la edición n° 370 del semanario La Jornada, del 07 de junio de 2015.

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